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Una nueva tecnología busca transformar la movilidad eléctrica
La batería de niobio desarrollada por la empresa británica Nyobolt podría representar un avance importante para la industria de los vehículos eléctricos. La compañía asegura que su tecnología permite cargar una batería del 10 al 80% en apenas 4 minutos y 37 segundos, manteniendo la temperatura de la celda por debajo de los 42 grados Celsius.
El desarrollo ya se utiliza en robots industriales y podría convertirse en una alternativa para reducir uno de los principales desafíos de los automóviles eléctricos: los tiempos de recarga.
¿Qué hace diferente a esta batería?
La innovación se basa en una química que sustituye el tradicional ánodo de grafito por una estructura formada por óxidos de niobio y tungsteno.
Mayor velocidad de carga y menor desgaste
Según Nyobolt, esta composición permite que los iones de litio se desplacen con mucha mayor rapidez dentro de la batería.
Esto reduce el riesgo del fenómeno conocido como plating, una acumulación de litio que puede deteriorar las celdas cuando se realizan cargas muy rápidas.
Como resultado, la batería mantiene una alta eficiencia sin aumentar significativamente su temperatura ni acelerar su desgaste.
La tecnología nació en la Universidad de Cambridge
La empresa fue fundada en 2019 y tiene como cofundadora a la profesora Dame Clare Grey, investigadora de la Universidad de Cambridge.
Actualmente, Nyobolt cuenta con más de 100 empleados y oficinas en Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Japón.
Además de fabricar celdas, la empresa desarrolla paquetes de baterías completos, sistemas electrónicos y soluciones de carga para distintas aplicaciones industriales.
Una vida útil muy superior a las baterías convencionales
Uno de los aspectos que más destaca la compañía es la durabilidad de su tecnología.
Mientras una batería convencional de grafito soporta alrededor de 4,000 ciclos de carga rápida, la versión basada en óxidos de niobio y tungsteno supera los 20,000 ciclos bajo las mismas condiciones, según datos presentados por Nyobolt.
Ya impulsa robots y apunta al mercado automotriz
Las primeras aplicaciones comerciales de la batería ya operan en los robots autónomos SymBot, desarrollados por la empresa estadounidense Symbotic para centros logísticos.
Estos equipos obtienen una capacidad energética seis veces mayor en un paquete aproximadamente 40% más ligero que las soluciones anteriores, mejorando la autonomía y el tiempo de operación.
El crecimiento de Nyobolt también ha despertado el interés de inversionistas como Scania, CBMM y Symbotic, esta última lideró una ronda de inversión de 60 millones de dólares que elevó el valor de la empresa a 1,000 millones de dólares.
Las pruebas en automóviles ya comenzaron
En 2024, Nyobolt presentó un prototipo de automóvil eléctrico equipado con una batería de 35 kWh y 50 amperios-hora.
Durante las pruebas, el vehículo logró recargar del 10 al 80% en menos de cinco minutos y alcanzó una autonomía estimada de 249 kilómetros bajo el ciclo WLTP.
El prototipo, desarrollado junto con la firma de diseño CALLUM, contaba con una potencia de 470 caballos de fuerza y un peso de 1,246 kilogramos.
La tecnología también podría beneficiar a la inteligencia artificial
Además del sector automotriz, Nyobolt busca llevar sus baterías a centros de datos, sistemas de almacenamiento energético y robots humanoides.
La empresa considera que la rápida respuesta de estas baterías puede ayudar a gestionar los picos de consumo energético generados por la inteligencia artificial.
Actualmente, también trabaja en un proyecto para desarrollar más de 100 MW de centros de datos aislados de la red eléctrica en Rajastán, India.
La carga ultrarrápida podría acelerar la adopción de vehículos eléctricos
Aunque la tecnología aún avanza hacia la producción a gran escala, las pruebas realizadas muestran el potencial de la batería de niobio para reducir significativamente los tiempos de recarga y aumentar la vida útil de las celdas.
Si estos resultados se mantienen en futuras aplicaciones comerciales, esta innovación podría contribuir a resolver uno de los principales retos que enfrenta actualmente la movilidad eléctrica.
