El conflicto en Irán podría generar una crisis global de alimentos debido a la posible interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio internacional.
Además de petróleo, esta vía marítima es fundamental para el transporte de productos como trigo, maíz, arroz, soja, azúcar y fertilizantes. Países del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar dependen en gran medida de estas importaciones.
Se estima que alrededor del 70% de los alimentos consumidos en la región pasan por este corredor. En caso de un bloqueo prolongado, sería necesario abastecer diariamente cerca de 87 millones de kilogramos de alimentos para cubrir la demanda de una población aproximada de 100 millones de personas.
El impacto no se limitaría al Golfo. La interrupción de fertilizantes y combustibles también afectaría la producción agrícola global, elevando precios y presionando las cadenas de suministro.
Especialistas advierten que, aunque algunos países han reforzado sus reservas y rutas alternas, estas medidas serían insuficientes ante un cierre prolongado, lo que podría agravar la seguridad alimentaria a nivel mundial.
