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El costo de la vivienda se ha convertido en un obstáculo para algunas de las decisiones más importantes de la vida, especialmente entre las generaciones jóvenes. El 62% de millennials y miembros de la generación Z considera que los costos habitacionales dificultan formar una familia.
El dato forma parte del estudio Un hogar, pero ¿a qué costo?, realizado por Habitat para la Humanidad mediante encuestas a 30 mil personas de 22 países, entre ellos México.
En la población general, el 56% de los participantes considera que los costos de vivienda representan un impedimento para formar una familia.
¿Por qué millennials y generación Z retrasan formar una familia?
Los resultados no establecen que el costo de la vivienda sea la única razón por la que las generaciones jóvenes deciden no formar una familia.
Sin embargo, muestran que la presión económica relacionada con tener un lugar donde vivir está influyendo en esa decisión.
Mientras el porcentaje mundial es de 56%, entre millennials y generación Z aumenta hasta 62%.
La situación también está obligando a muchas personas a modificar otros aspectos de sus finanzas personales.
75% ha reducido otros gastos para pagar su vivienda
El estudio señala que tres de cada cuatro personas encuestadas, 75%, han reducido gastos para afrontar los costos relacionados con la vivienda.
Los recortes incluyen alimentación, atención médica y otras decisiones importantes de vida.
La proporción aumenta entre algunos de los grupos que enfrentan mayores dificultades económicas.
Entre quienes viven en asentamientos informales, 89% afirmó haber sacrificado gastos esenciales para cubrir los costos de vivienda.
El porcentaje alcanza 85% entre los grupos de menores ingresos y 81% entre las generaciones más jóvenes.
Padres consideran que el costo limita el futuro de sus hijos
Las dificultades económicas relacionadas con la vivienda también aparecen entre quienes ya tienen hijos.
Seis de cada diez madres y padres consultados consideran que los precios de la vivienda están limitando las oportunidades futuras de sus hijos.
Esto muestra que el problema no solamente afecta decisiones relacionadas con tener hijos o independizarse.
También puede modificar la manera en que las familias distribuyen sus recursos después de haber conseguido una vivienda.
Vivienda también está relacionada con el estrés
El estudio señala además una relación entre las condiciones habitacionales y el bienestar emocional de los participantes.
El 35% considera que la vivienda representa su principal fuente de estrés.
Entre quienes rentan, 28% considera que su situación habitacional afecta negativamente su salud.
El porcentaje disminuye a 19% entre quienes son propietarios de una vivienda.
En contraste, 89% considera que contar con un hogar seguro, cómodo y confiable ayuda a mantener su bienestar mental.
Casi la mitad tendría problemas ante un imprevisto
Otro indicador refleja la vulnerabilidad económica que enfrentan algunos hogares.
El 48% de los participantes afirmó que tendría dificultades para mantener su estabilidad habitacional si enfrentara un problema inesperado.
Además, 40% considera que no tiene a su alcance alternativas habitacionales más seguras.
Más de la mitad, 56%, considera que el sistema de vivienda de su país está “roto”.
Los resultados muestran así una combinación de precios elevados, falta de alternativas y vulnerabilidad ante gastos inesperados.
Algunos jóvenes no esperan comprar una vivienda
Las perspectivas sobre convertirse en propietario también cambian dependiendo del país.
En Estados Unidos, 42% de las personas consultadas señaló que no espera llegar a ser propietario de una vivienda en ningún momento de su vida.
En Canadá, la proporción alcanza 56%.
La insatisfacción habitacional también presenta diferencias importantes dependiendo del nivel de ingresos y las condiciones económicas de cada país.
El estudio incluyó a México
La investigación recopiló respuestas de 30 mil personas en 22 países.
Además de México, participaron personas de Estados Unidos, Argentina, Australia, Barbados, Brasil, Canadá, Costa de Marfil, Egipto, Etiopía, Guatemala, Indonesia e Irlanda.
También fueron incluidos Kenia, Nepal, Nigeria, Polonia, Sudáfrica, Corea del Sur, Trinidad y Tobago, Turquía y Reino Unido.
Esto permite observar el problema de la vivienda desde diferentes condiciones económicas y sociales.
La vivienda influye en decisiones que van más allá de dónde vivir
Los resultados muestran que hablar del costo de una vivienda no significa únicamente analizar cuánto cuesta comprar una casa o pagar una renta.
También implica observar las decisiones que las personas modifican para poder cubrir ese gasto.
Alimentación, atención médica, estabilidad financiera e incluso decisiones relacionadas con formar una familia pueden verse condicionadas por los costos habitacionales.
Entre millennials y generación Z, seis de cada diez consideran que esos costos representan un obstáculo para formar una familia.
El estudio no establece que las nuevas generaciones hayan perdido el interés en tener hijos. Sus resultados apuntan a una cuestión diferente: para muchas personas jóvenes, tener un lugar económicamente accesible donde construir esa familia se ha convertido en parte del problema.

