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Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
La escasez habitacional y las protestas sociales sacudieron a las principales urbes de Europa, Estados Unidos y América Latina durante septiembre de 2026, evidenciando una crisis de vivienda que va más allá de la falta de inmuebles según informes recientes citados por France 24.
El impacto de la especulación y los alquileres temporarios
De acuerdo con el World Cities Report 2026 de ONU-Hábitat, cerca de 3.400 millones de personas en el planeta carecen de acceso a viviendas seguras y adecuadas, mientras que más de 1.000 millones residen en asentamientos precarios con acceso limitado a servicios básicos y expuestos a riesgos ambientales.
El déficit global de vivienda aumentó de 251 millones de unidades en 2010 a 288 millones en 2023. En el contexto de América Latina, especialistas como la arquitecta Beatriz Pedro señalan que la construcción masiva de edificios se ha desvinculado de la necesidad habitacional para transformarse en activos de capital y garantías de inversión financiera.
Este fenómeno genera que las unidades queden vacías o se destinen a alquileres temporarios para uso turístico y nómadas digitales. Como resultado, en metrópolis como Ciudad de México, São Paulo, Río de Janeiro y Bogotá se construyen viviendas que permanecen sin habitar, mientras los habitantes locales enfrentan dificultades severas para conseguir alquileres accesibles.
El crecimiento del hábitat popular autoconstruido
Las dinámicas urbanas actuales impulsan la modificación de normativas de planificación para favorecer departamentos pequeños y la expansión de barrios cerrados para las élites, lo cual incrementa el consumo de suelo y reduce el espacio disponible para el resto de la población.
Esta presión inmobiliaria provoca la expulsión de habitantes hacia periferias alejadas o hacia situaciones de hacinamiento y asentamientos informales. Datos de ONU-Hábitat indican que en 2014 cerca del 24,4 por ciento de la población urbana de América Latina y el Caribe vivía en asentamientos de este tipo.
Ante la incapacidad del mercado formal para incorporar a amplios sectores de la población, la producción progresiva o hábitat popular autoconstruido se ha consolidado como el principal mecanismo de acceso a la vivienda en la región. Las familias edifican y adecuan sus hogares de forma gradual conforme a sus propios recursos económicos.
Fuente: France 24
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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