El gobierno de Cuba calificó como un acto de manipulación política el envío de ayuda humanitaria por parte de Estados Unidos, al considerar que dicha acción responde a intereses políticos y no a una cooperación genuina.
Autoridades cubanas señalaron que la ayuda fue anunciada de manera unilateral y sin coordinación con las instituciones oficiales del país, lo que, afirmaron, contradice los principios de la cooperación internacional y el respeto a la soberanía nacional.
El posicionamiento se dio luego de que Washington informara sobre el envío de asistencia, en un contexto marcado por tensiones diplomáticas entre ambos países y por el impacto de las sanciones económicas vigentes. El gobierno cubano reiteró que está dispuesto a recibir apoyo internacional siempre que se realice a través de canales oficiales y bajo esquemas de cooperación respetuosos.
Asimismo, enfatizó que las dificultades internas que enfrenta la isla están vinculadas, en parte, a las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos, por lo que consideró contradictorio ofrecer ayuda sin modificar dichas medidas.
