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Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café, una fecha dedicada a reconocer la diversidad y calidad de esta bebida, pero también a los millones de agricultores y trabajadores que participan en su producción alrededor del mundo.
Además de su importancia económica y cultural, el café ha sido objeto de diferentes investigaciones médicas por los posibles efectos que su consumo puede tener sobre la salud.
Entre las áreas estudiadas se encuentra la salud hepática, donde diversas investigaciones han encontrado asociaciones entre el consumo de café y un menor riesgo de determinadas enfermedades del hígado. Esto no significa, sin embargo, que el café pueda utilizarse como tratamiento o sustituir la atención médica.
¿Por qué el Día Internacional del Café se celebra el 1 de octubre?
Aunque diferentes países tienen sus propios días nacionales dedicados al café, en marzo de 2014 los Estados miembros de la Organización Internacional del Café acordaron establecer el 1 de octubre como una fecha común de celebración mundial.
La primera conmemoración oficial del Día Internacional del Café se realizó en 2015.
La fecha busca celebrar la bebida y, al mismo tiempo, reconocer la extensa cadena que existe detrás de cada taza: desde productores y agricultores hasta quienes participan en su procesamiento, distribución y comercialización.
¿El café puede beneficiar al hígado?
El café contiene diferentes sustancias, entre ellas cafeína, ácidos clorogénicos y polifenoles.
Estos compuestos tienen actividad antioxidante y han sido estudiados por su posible relación con una reducción del estrés oxidativo y de procesos inflamatorios que pueden afectar las células del hígado.
La evidencia disponible describe asociaciones favorables entre el consumo de café y diferentes indicadores de salud hepática.
Sin embargo, esto no significa que beber café cure el hígado graso, elimine la fibrosis o revierta por sí solo una enfermedad hepática.
Café y fibrosis hepática: ¿qué relación existe?
La fibrosis hepática ocurre cuando el hígado desarrolla tejido cicatricial como consecuencia de agresiones persistentes.
Entre sus posibles causas se encuentran la acumulación de grasa, el consumo excesivo de alcohol, algunas hepatitis virales y determinadas enfermedades autoinmunes.
Si el daño continúa, la fibrosis puede progresar hacia cirrosis, una condición en la que disminuye progresivamente el tejido hepático sano.
Una investigación publicada en 2017 en el Journal of Hepatology encontró que, entre los pacientes evaluados, quienes consumían más de tres tazas de café diariamente presentaban menor fibrosis hepática que quienes bebían menos o no consumían café.
Se trata de una asociación observada en estudios, no de una indicación para que todas las personas comiencen a beber esa cantidad.
¿Cuántas tazas de café se pueden tomar al día?
La información médica recopilada en el material consultado sitúa frecuentemente el consumo moderado alrededor de dos a tres tazas diarias cuando se analiza su posible relación con la salud hepática.
Sin embargo, no existe una cantidad idéntica apropiada para todas las personas.
Una taza de café filtrado puede contener una cantidad de cafeína diferente a un espresso doble o una bebida de gran tamaño. La tolerancia también cambia dependiendo de cada persona.
Factores como trastornos del sueño, ansiedad, arritmias, presión arterial no controlada, embarazo, lactancia, medicamentos y sensibilidad a la cafeína pueden requerir modificar o limitar el consumo.
El tipo de café también importa
No todas las bebidas comercializadas como café tienen las mismas características nutricionales.
El café filtrado y consumido sin grandes cantidades de ingredientes adicionales puede ser muy diferente de una bebida preparada con jarabes, azúcar y cremas endulzadas.
Agregar cantidades elevadas de estos ingredientes incrementa la ingesta de calorías y puede dificultar el control del peso y la glucosa, dos factores relevantes para la salud metabólica.
Por ello, hablar de los posibles beneficios del café no significa que todas las bebidas elaboradas a partir de él produzcan los mismos efectos.
¿El café descafeinado también tiene beneficios?
La cafeína no es el único compuesto del café estudiado por sus posibles efectos.
El material consultado recoge un metaanálisis publicado en 2017 que encontró una asociación entre el consumo de café, tanto con cafeína como descafeinado, y un menor riesgo de carcinoma hepatocelular.
Este tipo de resultados apunta a que otros componentes presentes en el café podrían participar en las asociaciones observadas.
Nuevamente, una asociación estadística no significa que beber café pueda prevenir por sí solo el cáncer ni sustituir las medidas médicas recomendadas.
El café no sustituye otros hábitos saludables
Tomar café no compensa factores que pueden incrementar el riesgo de enfermedades hepáticas.
El control del peso, la alimentación, la actividad física, el manejo adecuado de enfermedades como la diabetes y evitar el consumo excesivo de alcohol continúan siendo elementos relevantes para proteger la salud del hígado.
Las personas con una enfermedad hepática diagnosticada tampoco deben sustituir sus consultas, medicamentos o tratamientos por el consumo de café.
Una bebida que conecta a millones de personas
Más allá de sus posibles efectos sobre la salud, el Día Internacional del Café también busca reconocer todo lo que ocurre antes de que una taza llegue a la mesa.
Agricultores, productores, trabajadores, comercializadores y consumidores forman parte de una cadena mundial que convierte al café en mucho más que una bebida cotidiana.
Por eso, cada 1 de octubre, la celebración también representa una oportunidad para mirar detrás de ese ritual diario y recordar a los millones de personas cuyo sustento depende de su producción.

