¿En qué momento comenzamos a coleccionarlo todo?
Se supone que cuando compras un termo reutilizable estás tomando una decisión más ecológica.
En lugar de comprar constantemente botellas de plástico, eliges un recipiente que puedes utilizar durante años.
Pero entonces aparece otro color.
Después una edición especial.
Y cuando menos lo esperas, ya no tienes un termo que utilizas todos los días, sino una colección de termos que probablemente hacen exactamente lo mismo.
Y entonces me pregunto: ¿en qué momento comenzamos a coleccionarlo todo?
Porque esto ya no sucede solamente con los termos.
Lo vemos en el maquillaje, los zapatos, los accesorios, los juguetes coleccionables y hasta en los objetos que compramos para decorar nuestras casas.
Parece que ya no basta con tener algo que nos gusta.
Ahora queremos tenerlo en todos sus colores, versiones y presentaciones.
Cuando comprar uno dejó de ser suficiente
Antes, al menos como yo lo recuerdo, comprar algo significaba elegir aquello que necesitabas o que realmente querías tener.
Si comprabas un termo, lo utilizabas hasta que necesitabas reemplazarlo.
Si encontrabas un maquillaje que te gustaba, lo terminabas antes de buscar otro.
Ahora parece que la lógica es diferente.
Una marca lanza un producto, comienza a volverse popular y poco después aparecen nuevas versiones que nos hacen sentir que la anterior ya no es suficiente.
Un color exclusivo, una colaboración con algún artista o una edición limitada pueden transformar un objeto cotidiano en algo que todos quieren conseguir.
Y lo curioso es que muchas veces no cambia su función.
Un termo sigue siendo un termo.
Un labial sigue siendo un labial.
Pero de pronto sentimos que necesitamos otro.
Las redes sociales y el deseo de tenerlo todo
Creo que una parte importante de este fenómeno tiene que ver con la cantidad de contenido que consumimos todos los días.
Antes podías descubrir un producto en una tienda, en un comercial o porque alguien cercano te lo recomendaba.
Ahora basta con abrir TikTok o Instagram para encontrarte con cientos de recomendaciones.
Tu influencer favorita muestra un nuevo producto de maquillaje. Un artista aparece utilizando determinados zapatos. Alguien publica su colección de Sonny Angels o Labubus y, de pronto, comienzas a verlos por todas partes.
Y aunque quizá nunca habías pensado en comprar alguno, después de verlo tantas veces empieza a parecerte interesante.
Incluso necesario.
No porque realmente te haga falta, sino porque ahora forma parte de algo que todos parecen estar disfrutando.
Y ahí es donde me parece que las redes sociales tienen un papel enorme.
Ya no solamente nos muestran productos. También pueden hacernos sentir que nos estamos perdiendo de algo por no tenerlos.
El problema de las ediciones limitadas
También hay algo que las marcas han aprendido a utilizar muy bien: la sensación de exclusividad.
Cuando un producto está disponible por tiempo limitado o se anuncia como parte de una colección especial, comprarlo deja de sentirse como una decisión que podemos tomar tranquilamente.
Ahora parece que tenemos que hacerlo antes de que desaparezca.
Y esa urgencia puede llevarnos a comprar cosas que probablemente no habríamos considerado en otras circunstancias.
Lo vemos especialmente en productos coleccionables como los Sonny Angels o los Labubus, donde parte de la experiencia consiste en conseguir determinados personajes, completar colecciones o encontrar versiones difíciles de obtener.
Y no creo que coleccionar sea algo malo.
Hay personas que disfrutan genuinamente buscar objetos, conservarlos y construir colecciones que tienen un significado personal.
Pero me parece que existe una diferencia entre coleccionar algo porque realmente te gusta y comprar constantemente porque una tendencia te hace sentir que necesitas tenerlo.
¿Y qué pasó con consumir menos?
Aquí es donde regreso al ejemplo de los termos.
Uno de los principales atractivos de comprar un recipiente reutilizable es que puedes utilizarlo muchas veces y evitar consumir constantemente envases desechables.
Pero ¿qué sucede cuando comenzamos a comprar varios simplemente porque tienen colores diferentes?
Aunque un termo reutilizable puede ayudar a reducir residuos, también requiere materiales, energía y recursos para fabricarse.
Y mientras más objetos compramos sin necesitarlos, más nos alejamos de la idea de consumir de manera responsable.
No significa que comprar dos termos sea automáticamente algo negativo.
Pero sí creo que vale la pena preguntarnos si realmente necesitamos todos los que tenemos.
Porque resulta contradictorio comprar un producto con la intención de consumir menos y terminar convirtiéndolo en otra forma de consumo constante.
Tener más no siempre significa disfrutar más
Quizá lo que más me llama la atención es cómo hemos comenzado a relacionar la emoción de comprar con la necesidad de tener algo nuevo.
Conseguimos el producto que tanto queríamos, lo utilizamos durante un tiempo y después aparece otra versión que vuelve a despertar nuestro interés.
Y así sucesivamente.
Siempre hay otro color, otra colaboración, otra colección o una nueva tendencia esperando.
Pero no creo que la solución sea dejar de comprar cosas que nos gustan.
También está bien emocionarnos por unos zapatos nuevos, un accesorio o un objeto que llevábamos tiempo buscando.
Lo importante, para mí, está en reconocer cuándo compramos algo porque realmente lo queremos y cuándo lo hacemos simplemente porque todos los demás parecen tenerlo.
Tal vez no necesitamos el termo de cada color, todos los productos que recomienda nuestra influencer favorita ni completar cada colección que aparece en redes sociales.
Porque al final, las tendencias siempre van a cambiar.
Y cuando llegue la siguiente, probablemente habrá otro objeto que todos quieran conseguir.
Quizá el verdadero lujo ya no sea tenerlo todo, sino aprender a estar satisfechos con lo que ya tenemos.

