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Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Investigadores descubrieron fragmentos de un gen humano activo en el cerebro, conocido como BC200, dentro del ADN del virus del molusco contagioso que infecta la piel humana, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Science y reportado por ScienceAlert en octubre de 2026. Este hallazgo revela un inusual doble papel genético en la evolución de los primates, donde una secuencia móvil logró cruzar la frontera biológica hacia un patógeno viral.
¿Cómo viajó el gen humano al interior del virus?
El gen BC200 funciona de manera distinta a la mayoría de los genes, ya que produce una molécula de ARN abundante en las neuronas en lugar de codificar una proteína. Sus orígenes provienen de un elemento transponibles o gen saltarín que se estableció en un ancestro común de monos y simios hace entre 35 y 55 millones de años. Aunque este tipo de elementos suele perder su capacidad de movimiento al adquirir una función celular, el BC200 conservó ambas características.
El análisis de genomas de poxvirus realizado por científicos en China y Estados Unidos permitió identificar dos secuencias derivadas de BC200 en el virus del molusco contagioso. Los investigadores determinaron que el mecanismo de transferencia probablemente involucró a LINE-1, otro elemento genético móvil que proporciona la maquinaria molecular necesaria para copiar ARN en ADN y reinsertarlo en un genoma.
¿Qué impacto tiene este descubrimiento para la biología?
A pesar de la presencia de estas secuencias genéticas, el estudio aclara que el virus no adquirió ninguna función cerebral ni se ha vuelto necesariamente más peligroso para los seres humanos. Las secuencias encontradas son fragmentos incompletos y todavía se desconoce qué función específica cumplen dentro del virus, aunque se ha observado que se transcriben en ARN.
El trabajo también examinó datos de secuenciación de 908 personas y detectó múltiples inserciones derivadas de BC200 que varían entre individuos, lo que confirma que este tipo de movimiento genético ha continuado durante milones de años en los primates. Este fenómeno demuestra que la frontera entre los genes con funciones celulares y el ADN saltarín es mucho más flexible de lo que se creía anteriormente.
Fuente: ScienceAlert
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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