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Foto de archivo (2024). Foto: Diego Delso / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0
Un equipo internacional de investigadores logró secuenciar el ADN de la tortuga gigante Jonathan, el animal terrestre vivo de mayor edad conocido, revelando variantes genéticas y marcadores epigenéticos que podrían explicar su sorprendente longevidad de 194 años en la isla Santa Elena, ubicada en el Atlántico sur, según los resultados publicados el miércoles 7 de octubre de 2026 en la revista Science Advances.
El estudio, reseñado por Live Science, detalla que la tortuga de la especie Aldabrachelys gigantea ha superado por un siglo la expectativa de vida típica de su grupo. Para llegar a estos resultados, los expertos recolectaron muestras de tejido mediante raspados de mejilla, evitando extraer sangre del ejemplar para prevenir riesgos de infección supervisados por el veterinario Joe Hollins.
Variantes genéticas y reparación celular
Al comparar el material genético de Jonathan con el de otros ejemplares de referencia, el equipo científico detectó que la tortuga posee 287 variantes únicas de genes vinculados previamente con vías relacionadas con el envejecimiento. Estas rutas incluyen mecanismos fundamentales para la reparación del ADN y el funcionamiento adecuado de los telómeros, los cuales protegen los extremos de los cromosomas frente al deterioro natural provocado por el paso del tiempo.
Asimismo, los análisis evaluaron la metilación del ADN, un proceso químico que actúa como un reloj biológico en los organismos vivos. Mientras que en los ejemplares de mayor edad las marcas de metilación suelen volverse más desordenadas, Jonathan mostró patrones notablemente más organizados en un conjunto específico de genes directamente relacionados con la función mitocondrial encargada de producir energía celular.
Mitocondrias intactas y futuras investigaciones
Los autores principales del estudio explicaron que mantener estables estos genes mitocondriales podría permitir que las células produzcan energía de manera eficiente y reduzcan el daño acumulado en el ADN a lo largo de las décadas. Sin embargo, los investigadores aclararon que aún no es posible establecer una relación causal definitiva sin realizar análisis complementarios en más tejidos tras el deceso del animal.
Expertos externos en biología evolutiva señalaron que, si bien estos datos aportan información valiosa para comprender los procesos biológicos del envejecimiento en diversas especies, será necesario continuar con experimentos adicionales para confirmar si estas características genéticas aplican a otros ejemplares o si Jonathan representa un caso excepcional de resistencia biológica.
Fuente: Live Science
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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