Francia anunció que reforzará la vigilancia en el Caribe, sumándose a los esfuerzos de Estados Unidos para controlar las redes de delincuencia estructurada que operan en la región. La medida se produce tras el despliegue de buques militares estadounidenses cerca de aguas venezolanas, una acción que busca frenar el tráfico ilícito en la zona.
La respuesta del gobierno de Nicolás Maduro no se hizo esperar. El mandatario activó un plan especial de movilización de su milicia, con más de 4.5 millones de miembros, para garantizar la cobertura y seguridad dentro del territorio venezolano. Maduro calificó las acciones de Washington como “amenazas extravagantes y descabelladas”, en clara oposición al refuerzo militar estadounidense en el Caribe.
Por su parte, Trinidad y Tobago expresó su apoyo a la operación naval liderada por Estados Unidos, destacando que el crimen organizado representa un riesgo directo para la seguridad de toda la región. Incluso autorizó el uso de sus aguas y territorio para respaldar las acciones estadounidenses contra el gobierno de Maduro.
El incremento de la vigilancia internacional busca interrumpir las rutas de tráfico ilícito y fortalecer la cooperación entre los países del Caribe y socios estratégicos como Estados Unidos y Francia. La medida refleja la creciente preocupación de naciones aliadas ante la expansión de redes criminales que afectan tanto la seguridad marítima como la estabilidad regional.
