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Imagen: NMNH – Education & Outreach, Smithsonian Open Access (CC0)
Un equipo internacional de científicos detectó estructuras que parecen ser glóbulos rojos fosilizados dentro de un hueso de la pata trasera de un Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio carnívoro de la época del Cretácico, según los resultados publicados el 2 de noviembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y reportados por Smithsonian Magazine.
El fósil, que perteneció a un ejemplar joven de unos cuatro años que medía cerca de tres metros de largo y pesaba alrededor de 34 kilos, fue extraído de una mina ubicada en el noreste de Brasil en el año 2008. Posteriormente, el espécimen fue trasladado al Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro, donde sobrevivió al incendio devastador que consumió millones de piezas históricas en 2018. En 2024, los especialistas enviaron el hueso al equipo liderado por Kliti Grice, geoquímica de la Universidad de Curtin en Australia, para realizar análisis profundos mediante microscopía de alta resolución y pruebas geoquímicas.
¿Cómo identificaron los científicos los restos de sangre?
Tras remover la roca circundante con ácido clorhídrico y seccionar finas láminas del hueso, los investigadores observaron bajo el microscopio numerosas formas redondeadas con centros hundidos ubicadas dentro de canales vasculares. Estas estructuras medían aproximadamente 23 micrómetros de largo por 20 de ancho. Para confirmar su naturaleza biológica, realizaron análisis químicos que revelaron la presencia de hemo, una molécula rica en hierro fundamental en la hemoglobina de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno.
Asimismo, los análisis comparativos con sedimentos cercanos descartaron contaminación ambiental, ya que el entorno arrojó mayormente rastros de plantas y bacterias con mínimas trazas de hemo. Al comparar las dimensiones con aves y cocodrilos, parientes actuales de los dinosaurios, notaron que las células del Aratasaurus eran más grandes, lo cual atribuyen a una posible deformación durante el proceso de fosilización o a diferencias biológicas propias de los dinosaurios.
¿Qué opinan otros expertos sobre este hallazgo?
A pesar de la exhaustiva metodología empleada por el equipo de Grice, la comunidad científica mantiene posturas divididas. Investigadores externos como la paleobióloga Maria McNamara señalaron que, aunque se trata de un esfuerzo de análisis muy completo, es necesario actuar con suma precaución al interpretar estas estructuras como células sanguíneas genuinas. Históricamente, al menos 14 estudios previos han intentado describir tejidos blandos en fósiles antiguos, encontrando a menudo que ciertos minerales geológicos imitan la forma de los glóbulos rojos bajo el microscopio.
No obstante, los autores respaldan sus conclusiones y argumentan que la preservación pudo ocurrir gracias a un rápido entierro por sedimentos y agua con microorganismos tras la muerte del animal, además de la posible intervención del hausmannita, un óxido de manganeso que habría ralentizado la descomposición del tejido.
Fuente: Smithsonian Magazine
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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