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La selección de rugby de Inglaterra ha recurrido a tecnología especializada para preparar uno de los factores que podría marcar la diferencia en su próximo compromiso en Sudáfrica: la altitud.
Como parte de su entrenamiento, los jugadores utilizan bicicletas estáticas y máscaras hipóxicas, herramientas diseñadas para simular condiciones de hasta 3,500 metros sobre el nivel del mar.
Preparación para jugar en Johannesburgo
Aunque el partido se disputará en Johannesburgo, una ciudad ubicada a aproximadamente 1,750 metros de altitud, el cuerpo técnico decidió preparar al equipo para condiciones aún más exigentes.
El objetivo es mejorar la adaptación física y mental de los jugadores a la menor disponibilidad de oxígeno y reducir el impacto del desgaste durante el encuentro.
Una lección aprendida en 2018
La decisión tiene un antecedente claro.
En 2018, Inglaterra llegó a tener una ventaja de 24-3 en Johannesburgo, pero el esfuerzo acumulado y las condiciones de altura favorecieron la reacción de Sudáfrica, que terminó imponiéndose 42-39.
Aquella derrota llevó al equipo inglés a replantear su preparación para futuros compromisos en escenarios de gran altitud.
Tecnología para ganar ventaja
Las máscaras hipóxicas buscan recrear la sensación de menor oxígeno que experimentan los deportistas en ciudades elevadas, mientras que el trabajo sobre bicicletas permite controlar la intensidad del entrenamiento.
Con esta estrategia, Inglaterra espera que la altura deje de ser un factor determinante y afrontar el partido con una mejor adaptación fisiológica y mayor resistencia durante los 80 minutos.
