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Imagínate que te dicen: “¿Qué hiciste el fin de semana?” y tú respondes tranquilamente: “Pues fui a jalar un castillo de 360 toneladas”.
Aunque parezca broma, eso fue exactamente lo que ocurrió en Japón.
Unas 1,800 personas agarraron enormes cuerdas y participaron en el traslado del histórico torreón del castillo de Hirosaki, ubicado en la prefectura de Aomori.
Y aquí viene lo mejor: no utilizaron las cuerdas solamente para la foto. Sí consiguieron moverlo.
Entre gritos de “so-re, so-re”, una expresión utilizada para coordinar y animar el esfuerzo colectivo, los participantes desplazaron la enorme construcción más de dos metros durante un fin de semana.
¿Cómo demonios mueves un castillo sin destruirlo?
Japón tiene respuesta hasta para eso.
La operación utiliza una técnica tradicional llamada hikiya, que básicamente permite mover edificios completos sin tener que desarmarlos.
La estructura se coloca sobre un sistema de soportes y rodillos o rieles para después desplazarla cuidadosamente.
El sábado participaron equipos rotativos de aproximadamente 80 personas, que consiguieron mover el torreón 1.13 metros.
Al día siguiente regresaron por más y avanzaron otros 1.09 metros.
Puede parecer poquito hasta que recuerdas un pequeño detalle: estaban jalando una construcción de 360 toneladas.
¿Y por qué estaban moviendo todo un castillo?
Aquí empieza la historia detrás del espectáculo.
El castillo necesitaba una importante restauración después de que un terremoto provocara daños en uno de sus muros.
Para poder repararlo correctamente, las autoridades decidieron mover el torreón completo de su base original.
Y como se trata de un bien cultural de importancia nacional, desmontarlo pieza por pieza no era la opción preferida.
“Como la torre es un bien cultural de importancia nacional, no la desarmamos”, explicó Kensuke Hayasaka, funcionario de la ciudad de Hirosaki.
La solución fue recurrir al hikiya.
Tuvieron que acomodar más de 2 mil piedras
Mover el edificio era solamente una parte del problema.
La restauración del muro implicó recolocar 2,185 piedras en sus posiciones originales, un trabajo que terminó en diciembre de 2024.
Con esa parte finalmente terminada, llegó el momento de comenzar a regresar el torreón al lugar donde estaba.
Y las autoridades decidieron que los ciudadanos podían participar nuevamente en la historia.
Lo más increíble: 8 mil personas querían jalarlo
Uno pensaría que conseguir voluntarios para jalar con una cuerda una estructura de 360 toneladas sería complicado.
Pues no.
Las autoridades ofrecieron 1,800 lugares y recibieron cerca de 8 mil solicitudes.
Es decir, aproximadamente cuatro personas compitieron por cada espacio disponible.
Y no llegaron solamente habitantes de la zona.
Hubo interesados procedentes de diferentes partes de Japón e incluso personas provenientes del sudeste asiático, Europa y América del Norte.
Literalmente hubo gente dispuesta a viajar para poder decir que alguna vez ayudó a mover un castillo.
Un hombre regresó 11 años después para volver a jalarlo
Entre los participantes estuvo Motoharu Nakata, de 61 años, quien viajó desde Hiroshima.
Pero resulta que Nakata ya tenía experiencia en esto.
“Lo jalé hace 11 años también”, contó.
El hombre había participado en el traslado anterior y decidió regresar para formar parte del camino de vuelta.
“No hay absolutamente ninguna otra oportunidad de jalar un castillo; fue fantástico”, declaró.
Y tiene un punto bastante difícil de discutir.
No son 1,800: terminarán participando unas 4,100 personas
El esfuerzo ciudadano no termina con este primer movimiento.
En total, aproximadamente 4,100 personas participarán en el traslado manual y simbólico del torreón, con el objetivo de desplazarlo unos cinco metros.
Pero tranquilos: tampoco pretenden que los voluntarios arrastren el castillo durante todo el recorrido.
Los aproximadamente 73 metros restantes serán realizados con maquinaria, con la intención de completar el traslado antes de terminar el año.
Ya habían hecho algo parecido en 2015
Esta tampoco es la primera vez que Hirosaki convierte la restauración del castillo en un evento colectivo.
En 2015, la ciudad convocó a sus habitantes para ayudar a mover el torreón cuando comenzaron las reparaciones.
Aquella operación fue especialmente significativa porque hacía aproximadamente un siglo que no se utilizaba este método para trasladar un castillo, y la participación directa de ciudadanos convirtió el acontecimiento en algo todavía más peculiar.
Ahora, más de una década después, algunos de aquellos participantes están regresando para ayudar a llevarlo de vuelta.
El castillo tiene más de 400 años de historia
Y si te preguntabas por qué tanto esfuerzo en lugar de simplemente construir otro, la respuesta está en su historia.
El castillo de Hirosaki fue terminado originalmente en 1611 y perteneció al clan Tsugaru.
La primera torre tuvo un destino bastante dramático: un rayo provocó un incendio en 1627 después de alcanzar un depósito de pólvora.
La estructura que permanece actualmente fue construida en 1810.
Además, es uno de los 12 torreones originales que todavía existen en Japón y el único de este tipo conservado en la región de Tohoku.
Y después de tanto esfuerzo, habrá que esperar años para visitarlo
El castillo forma parte de un parque especialmente famoso durante la temporada de los cerezos en flor, cuando la zona puede atraer cerca de 2 millones de visitantes.
Pero aquí viene la mala noticia para quienes ya estaban preparando las maletas.
Una vez que el torreón regrese a su ubicación original, comenzarán nuevos trabajos de conservación y la estructura quedará cubierta mientras continúan las obras.
Si todo marcha según las proyecciones actuales, el castillo no volverá a abrir completamente sus puertas a los visitantes hasta 2033.
Así que la escena que dejó Japón es difícil de superar: un castillo de 360 toneladas, miles de personas peleando por un lugar para jalarlo y voluntarios regresando más de una década después para terminar lo que comenzaron.
Porque aparentemente mover un castillo a mano no solamente es posible: también hay lista de espera para hacerlo.
