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La expresidenta de Chile Michelle Bachelet retiró su candidatura a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de quedar relegada a los últimos lugares en el tercer sondeo informal realizado por el Consejo de Seguridad.
Con su decisión, anunciada el 19 de septiembre, Bachelet puso fin a una carrera que buscaba convertirla en la primera mujer en ocupar el máximo cargo de la organización y en la segunda persona de América Latina en ejercerlo.
Su salida se produjo en medio de un escenario diplomático cada vez más complejo, marcado por la pérdida del respaldo del Gobierno de Chile, las posiciones de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y los resultados de las consultas informales que se realizan entre los 15 integrantes del órgano.
¿Qué anunció Michelle Bachelet?
Bachelet comunicó su decisión mediante un video publicado en sus redes sociales, después de conocer el resultado del tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad.
En esa consulta, realizada de manera confidencial, obtuvo apenas un voto de «aliento», frente a 11 votos de «desaliento» y tres de «sin opinión».
El resultado la dejó en el penúltimo lugar entre los ocho candidatos que participaban en ese momento de la carrera.
Los llamados straw polls no constituyen una votación formal ni determinan por sí mismos quién ocupará el cargo. Sin embargo, permiten medir el nivel de respaldo que tiene cada aspirante dentro del Consejo de Seguridad antes de que avance la etapa formal del proceso.
¿Cómo llegó Bachelet a la carrera por la ONU?
Bachelet llegó a la contienda con una amplia trayectoria internacional y experiencia dentro de Naciones Unidas.
Entre 2010 y 2013 estuvo al frente de ONU Mujeres, organismo del que fue su primera directora ejecutiva.
Posteriormente, entre 2018 y 2022, ocupó el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Además, fue presidenta de Chile en dos períodos: entre 2006 y 2010 y entre 2014 y 2018.
Su candidatura para la Secretaría General fue presentada formalmente en febrero de 2026, inicialmente con el respaldo de Chile, Brasil y México.
La candidatura comenzó a perder fuerza
El escenario cambió durante los meses siguientes.
Uno de los principales golpes llegó en marzo, cuando el Gobierno del presidente José Antonio Kast anunció que Chile retiraba su apoyo a la candidatura de Bachelet. La Cancillería chilena argumentó que la dispersión de candidaturas latinoamericanas y las diferencias con actores relevantes del proceso hacían inviable la postulación.
La decisión dejó a Bachelet sin el respaldo oficial de su propio país, aunque Brasil y México continuaron apoyando su candidatura.
A esto se sumó la falta de respaldo suficiente entre los miembros del Consejo de Seguridad. La posición de Estados Unidos también fue señalada como un obstáculo para su candidatura, en un proceso en el que cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— puede bloquear una recomendación mediante su poder de veto.
Otro frente de presión provino de organizaciones que cuestionaron el historial de Bachelet durante su paso por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. Entre ellas estuvo UN Watch, que realizó una campaña pública contra su candidatura y cuestionó su actuación frente a distintas situaciones de derechos humanos.
¿Qué dijeron los sondeos?
Los sondeos informales mostraron un deterioro progresivo del respaldo a Bachelet.
En la primera etapa de consultas logró mantenerse entre las candidaturas con mayor respaldo. Sin embargo, posteriormente comenzó a perder posiciones frente a otros aspirantes.
El tercer sondeo, realizado en septiembre, terminó marcando el punto de quiebre: Bachelet recibió un voto de «aliento», 11 de «desaliento» y tres de «sin opinión».
Para entonces, la carrera había quedado concentrada principalmente en otras candidaturas, entre ellas la de la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett.
¿Cómo se elige al próximo secretario general?
La elección del secretario general de la ONU no funciona como una elección directa entre los 193 Estados miembros.
El proceso comienza en el Consejo de Seguridad, integrado por 15 países. Allí se realizan consultas y votaciones para determinar qué candidatura puede conseguir el respaldo necesario.
Los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— tienen poder de veto. Por eso, una candidatura necesita sumar suficientes votos y, además, evitar el rechazo de cualquiera de esas cinco potencias.
Una vez que el Consejo de Seguridad acuerda una recomendación, el nombre pasa a la Asamblea General de la ONU, que debe adoptar la decisión de nombramiento.
El actual secretario general, António Guterres, termina su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026.
¿Qué viene ahora?
Con la salida de Bachelet, siete candidatos permanecen en la carrera para suceder a Guterres, aunque el proceso todavía puede experimentar cambios.
En el tercer sondeo, la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo nueve votos de «aliento», mientras Carolyn Rodrigues-Birkett consiguió ocho. Sin embargo, esos resultados no equivalen a una elección ni determinan quién será finalmente recomendado.
La etapa que sigue estará marcada por nuevas negociaciones diplomáticas y consultas entre los miembros del Consejo de Seguridad antes de que se produzca una votación formal.
La salida de Bachelet también deja nuevamente abierta una discusión que acompañó toda la contienda: la posibilidad de que la ONU tenga por primera vez una mujer como secretaria general y que el cargo vuelva a recaer en una persona de América Latina.

