Ante la amenaza de una deportación masiva anunciada por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, las casas de refugio en Nuevo León se alistan para recibir a miles de migrantes con la instalación de 1,500 camas en sus instalaciones. Además, se contempla la posibilidad de ampliar estos espacios mediante el apoyo de iglesias en 29 municipios del estado.
Este esfuerzo de preparación coincide con la entrega de una iniciativa para la creación de la Ley para la Atención, Protección e Inclusión de las Personas Migrantes, Refugiadas, Desplazadas y Retornadas, una medida impulsada por sacerdotes y organizaciones sociales que buscan atender el fenómeno migratorio creciente en la región.
Luis Eduardo Villarreal, representante de Casanicolás, destacó que la ley fue concebida como un esfuerzo conjunto de tres casas de refugio que forman parte de la Comisión Arquidiocesana de Atención Integral a las Personas Migrantes, Refugiadas y Desplazadas (Camired). Villarreal subrayó que esta legislación responde a la necesidad urgente de brindar apoyo a los migrantes y aseguró que todas las personas, sin importar su nacionalidad, raza, orientación sexual o ideología, tienen el derecho a una vida digna.
Con la creciente preocupación por la posible llegada de más migrantes a la región debido a las políticas migratorias de Estados Unidos, las autoridades y organizaciones locales se han comprometido a ofrecer un refugio seguro y condiciones dignas a quienes buscan una oportunidad en Nuevo León. Las acciones de preparación en los albergues buscan mitigar los posibles efectos de las políticas que afecten a los migrantes en tránsito.
