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El futbol americano mueve multitudes, llena estadios y tiene una de las ligas deportivas más importantes del mundo. Sin embargo, cuando lleguen los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, no será el americano tradicional el que veremos competir por una medalla.
Será el flag football.
Y para mí eso tiene un significado especial porque yo juego flag.
He podido vivir de cerca un deporte que se siente cada vez más grande. En Monterrey he visto cómo existe una comunidad alrededor del flag, cómo aumenta el interés por jugarlo y, sobre todo, el nivel competitivo que puede llegar a tener.
Por eso me da gusto verlo crecer y saber que ahora tendrá un escaparate como los Juegos Olímpicos.
Porque aunque comparte gran parte de la esencia del futbol americano, jugar flag es una experiencia completamente diferente.
Y entonces surge la pregunta:
¿por qué flag y no futbol americano tradicional?
El mismo origen, otro ritmo
Hay pases, anotaciones, ofensivas y defensivas. Sigue existiendo esa batalla por avanzar dentro del campo que caracteriza al futbol americano.
Pero basta jugarlo para descubrir que el ritmo cambia.
En lugar de derribar al jugador que lleva el balón, el objetivo defensivo es quitarle una de las banderas que lleva en la cintura.
Puede parecer una diferencia pequeña, pero transforma prácticamente todo.
No necesitas casco, hombreras ni un equipo completo de protección. Tampoco existe el tacleo como en el americano tradicional.
Eso no significa que sea sencillo.
Si algo he aprendido jugando flag es que puede ser increíblemente competitivo. La velocidad, la agilidad, los reflejos, la precisión y la capacidad de leer una jugada pueden marcar la diferencia en cuestión de segundos.
El juego es rápido y tienes que reaccionar todavía más rápido.
Y esa es precisamente una de las cosas que más disfruto.
Sentirte parte del americano de otra manera
Como alguien a quien le gusta el futbol americano, el flag me permite experimentar muchas de las cosas que disfruto de ese deporte sin tener que jugar bajo las mismas condiciones físicas.
No necesito colocarme un equipo completo de protección ni entrar al campo sabiendo que alguien tendrá que derribarme para terminar la jugada.
Necesito unas banderas, un balón y muchas ganas de competir.
Y esa accesibilidad también ayuda a entender por qué el flag tiene posibilidades de expandirse a tantos lugares.
Un deporte que está creciendo
Yo puedo verlo desde Monterrey.
Aquí he encontrado una comunidad que se ha ido haciendo más grande y un ambiente donde el flag se vive de manera muy competitiva.
Hay algo emocionante en observar ese crecimiento desde dentro. Ver llegar a más personas, encontrar más competencia y darte cuenta de que ese deporte que practicas también está ganando espacio fuera de tu propia ciudad.
Y ahora el siguiente escenario será enorme.
El flag football hará su debut olímpico en Los Ángeles 2028, después de que el Comité Olímpico Internacional aprobara su incorporación al programa junto con otros deportes adicionales propuestos para estos Juegos.
Habrá competencias tanto masculinas como femeninas, con seis selecciones en cada torneo. Los partidos se disputarán en el Exposition Park Stadium de Los Ángeles.
¿Cómo será el flag football en los Juegos Olímpicos?
El formato olímpico conserva precisamente esa velocidad que caracteriza al deporte.
Los partidos tendrán dos tiempos de 20 minutos y se disputarán en un campo de 70 yardas de longitud. La defensa detiene las jugadas retirando una de las banderas colocadas en el cinturón del rival en lugar de realizar un tackle.
Las competencias están programadas para comenzar el 15 de julio de 2028, un día después de la ceremonia inaugural de los Juegos. Las finales masculina y femenina están previstas para el 21 y 22 de julio, respectivamente.
Y cuando pienso en por qué este deporte puede funcionar en unos Juegos Olímpicos, hay algo que para mí resulta evidente.
El futbol americano tradicional requiere plantillas numerosas, equipamiento especializado y una infraestructura considerable.
El flag reduce varias de esas barreras sin desprenderse completamente de la esencia del juego.
Puedes practicarlo sin necesitar toda la infraestructura que exige el americano equipado.
Y eso facilita imaginarlo creciendo en diferentes partes del mundo.
Más que una versión del futbol americano
Quizá por eso no me gusta pensar en el flag simplemente como una versión sin contacto del futbol americano.
Para quienes lo jugamos, tiene su propia identidad.
Tiene otro ritmo, otras exigencias y habilidades que se vuelven fundamentales. Y cuando estás dentro del campo intentando ganar un partido, definitivamente no se siente como una versión “fácil” de otro deporte.
Se siente competitivo.
Se siente rápido.
Y se siente cada vez más grande.
Por eso me da gusto que el flag llegue a los Juegos Olímpicos. No solamente porque me gusta el futbol americano, sino porque practico este deporte y puedo ver de cerca la comunidad que está creciendo alrededor de él.
En 2028, millones de personas que quizá nunca han visto un partido de flag tendrán la oportunidad de conocerlo.
Y quienes ya lo jugamos podremos verlo llegar a un escenario que hace algunos años parecía muy lejano.
Tal vez después de Los Ángeles 2028 ya no tengamos que explicar qué es el flag football.

