El hábito de algunos gatos de dormir sobre el pecho de sus dueños tiene explicaciones científicas relacionadas con el comportamiento felino, la regulación térmica y el vínculo con las personas.
Especialistas en conducta animal señalan que los gatos buscan fuentes de calor estables, y el pecho humano ofrece una temperatura constante, además del sonido rítmico de la respiración y los latidos del corazón, lo que genera un entorno predecible y calmante para el animal.
Otro factor es el apego. Los gatos pueden elegir esta zona del cuerpo como una forma de reforzar el vínculo con su cuidador, ya que asocian su presencia con seguridad y bienestar. Este comportamiento no implica dominancia, sino confianza.
Asimismo, los expertos explican que dormir cerca del rostro o el torso permite al gato mantenerse alerta ante estímulos externos, al mismo tiempo que descansa, una conducta heredada de sus instintos de supervivencia.
El comportamiento puede variar entre gatos y no todos presentan esta preferencia, ya que depende de la personalidad del animal, su historia de socialización y el entorno en el que vive.
