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Un hallazgo sorprendente en la momia más famosa de Europa
Más de 5.300 años después de su muerte, la momia de Ötzi, conocida mundialmente como el Hombre de Hielo, continúa revelando secretos a la ciencia.
Una nueva investigación realizada por el Institute for Mummy Studies de Bolzano, Italia, encontró que diversos microorganismos presentes en el cuerpo de la momia siguen vivos y activos, convirtiendo a Ötzi en un caso único para el estudio de la evolución microbiana.
Los resultados fueron publicados en la revista científica especializada Microbiome.
Un ecosistema conservado durante milenios
Los investigadores analizaron muestras obtenidas durante una descongelación controlada realizada en 2019.
El estudio incluyó tejidos internos como intestino, músculo y piel, además del hielo superficial, el agua de deshielo, el aire de la cámara de conservación y muestras del entorno donde fue hallada la momia en los Alpes.
Gracias a técnicas avanzadas de secuenciación genética y análisis metagenómicos, el equipo logró identificar microorganismos que han permanecido presentes desde la Edad del Cobre.
Bacterias ancestrales aún presentes
Los tejidos internos de Ötzi conservan una comunidad bacteriana muy antigua.
Entre las especies detectadas destacan bacterias anaerobias como:
- Clostridium.
- Romboutsia hominis.
- Treponema succinifaciens.
Los científicos señalaron que estos microorganismos presentan características similares a las encontradas actualmente en poblaciones humanas con estilos de vida tradicionales, ofreciendo una ventana única para estudiar el microbioma humano de hace más de cinco mil años.
Levaduras que siguen activas bajo cero
El descubrimiento más llamativo fue la presencia de levaduras adaptadas al frío extremo que continúan activas dentro del entorno de conservación de la momia.
Entre ellas destacan:
- Glaciozyma watsonii.
- Mrakia robertii.
- Phenoliferia glacialis.
Los análisis revelaron que estas especies presentan muy poco daño genético, lo que indica que no solo sobreviven, sino que siguen multiplicándose incluso a temperaturas cercanas a los -6 grados Celsius.
Ötzi sigue cambiando con el paso del tiempo
Los investigadores concluyeron que la momia no es simplemente un objeto congelado e inmóvil.
Por el contrario, se comporta como un ecosistema biológico dinámico donde algunas comunidades microbianas continúan evolucionando bajo las condiciones actuales de conservación.
La abundancia de ciertas levaduras aumentó significativamente entre 2010 y 2019, demostrando que los microorganismos siguen adaptándose al entorno.
Un laboratorio natural para la ciencia
El descubrimiento ofrece nuevas oportunidades para comprender cómo sobreviven los microorganismos en condiciones extremas durante largos periodos de tiempo.
Además, permite estudiar la evolución del microbioma humano y la capacidad de algunos organismos para mantenerse activos en ambientes que anteriormente se consideraban prácticamente estériles.
Los científicos consideran que Ötzi continúa siendo una de las fuentes de información biológica y arqueológica más valiosas del mundo.
