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Mientras en México continúa el debate sobre el uso de herramientas como ChatGPT en las escuelas, otros países ya enfrentan un desafío mucho más complejo: estudiantes que utilizan lentes inteligentes con inteligencia artificial para responder exámenes en tiempo real.
Casos recientes en China, Corea del Sur y Taiwán muestran cómo esta nueva tecnología está obligando a escuelas y universidades a replantear la manera en que evalúan los conocimientos.
Los lentes con IA ya fueron utilizados para hacer trampa
De acuerdo con un reportaje de CNN, durante el último mes dos estudiantes fueron descubiertos utilizando lentes inteligentes mientras presentaban un examen de certificación de inglés en Corea del Sur.
En Taiwán ocurrió un caso similar cuando un aspirante a una facultad de medicina despertó sospechas por los movimientos inusuales de su mirada. Al revisar sus gafas, los supervisores detectaron que la montura emitía calor debido a los componentes electrónicos incorporados.
Ante este escenario, China decidió reforzar las medidas de seguridad durante el Gaokao, el examen nacional de ingreso a la universidad que presentan más de 10 millones de estudiantes cada año, revisando todos los lentes antes de permitir el acceso a los salones.
¿Qué pueden hacer estos lentes inteligentes?
Los nuevos lentes con inteligencia artificial ya no solo permiten tomar fotografías o grabar video.
También pueden:
- Analizar lo que el usuario está observando.
- Enviar preguntas automáticamente a un modelo de IA.
- Recibir respuestas en cuestión de segundos.
- Mostrar la información directamente al usuario durante un examen.
Estas capacidades convierten a los dispositivos en herramientas mucho más difíciles de detectar que un teléfono celular o una computadora.
Un experimento mostró su potencial
El profesor Meng Zili, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, realizó una prueba utilizando unos lentes inteligentes comerciales durante un examen universitario de ingeniería.
Según explicó, el dispositivo enviaba automáticamente las preguntas a un modelo de inteligencia artificial, recibía las respuestas y las proyectaba directamente en los lentes.
El resultado habría sido suficiente para obtener una calificación que lo colocaría entre los mejores estudiantes del grupo.
El reto ya no es prohibir ChatGPT
Especialistas consideran que el problema ya no consiste únicamente en impedir el uso de aplicaciones de inteligencia artificial durante los exámenes.
Con dispositivos cada vez más pequeños, discretos y difíciles de identificar, controlar este tipo de tecnología será cada vez más complicado.
Por ello, investigadores plantean que las instituciones educativas deberán replantear no solo sus mecanismos de supervisión, sino también la forma en que evalúan el aprendizaje.
México aún debate el uso de la IA en las aulas
Mientras algunos países ya enfrentan los desafíos de la inteligencia artificial integrada en dispositivos portátiles, en México continúa la discusión sobre cómo regular el uso de herramientas como ChatGPT dentro de las escuelas.
La evolución de esta tecnología sugiere que el verdadero reto no será únicamente evitar las trampas durante un examen, sino diseñar evaluaciones que permitan medir habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el análisis, competencias que seguirán siendo fundamentales incluso en una era donde la inteligencia artificial está al alcance de cualquier estudiante.
