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La temperatura a la que tomas el café o el té podría ser más importante de lo que parece. Un estudio realizado con casi un millón de personas encontró que consumir bebidas muy calientes se asocia con un riesgo más de tres veces mayor de desarrollar un tipo de cáncer de esófago.
La investigación, publicada en el International Journal of Cancer, analizó específicamente el carcinoma de células escamosas de esófago (CCE), una de las principales formas de esta enfermedad a nivel mundial.
Los resultados no demuestran que tomar café o té caliente provoque directamente cáncer, pero aportan nueva evidencia sobre una posible relación entre la exposición repetida del esófago a temperaturas elevadas y el desarrollo de la enfermedad.
¿Qué encontró el estudio sobre las bebidas muy calientes?
Investigadores de la Universidad de Oxford analizaron información de casi 980 mil adultos de mediana edad en Reino Unido procedentes de dos grandes cohortes: el Estudio del Millón de Mujeres y el Biobanco del Reino Unido.
Los participantes indicaron si preferían sus bebidas “tibias”, “calientes” o “muy calientes”, además de señalar cuántas consumían diariamente.
Durante los periodos de seguimiento se registraron 2 mil 348 casos de cáncer de esófago.
Al comparar los resultados, los investigadores encontraron que quienes preferían sus bebidas calientes presentaban casi el doble de riesgo de carcinoma escamoso de esófago respecto de quienes las consumían tibias.
Entre las personas que preferían sus bebidas “muy calientes”, el riesgo relativo fue más de tres veces mayor.
Tomar muchas bebidas calientes también mostró una asociación
La cantidad consumida diariamente también apareció relacionada con el riesgo.
Después de ajustar los resultados según la temperatura preferida, consumir seis o más bebidas calientes al día se asoció con un riesgo 71% mayor de carcinoma escamoso de esófago frente a beber menos de seis.
Cerca de la mitad de los participantes aseguró consumir al menos seis bebidas calientes diariamente, mientras que alrededor del 15% dijo preferirlas muy calientes.
“Este es el estudio más grande realizado hasta la fecha y realmente se suma a la evidencia de que beber bebidas muy calientes o calientes podría aumentar el riesgo de este tipo de cáncer”, explicó Keren Papier, autora principal de la investigación y epidemióloga nutricional de Oxford Population Health.
¿A partir de qué temperatura una bebida se considera muy caliente?
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) considera “muy calientes” las bebidas consumidas a temperaturas superiores a 65 grados Celsius.
Desde 2016, el organismo clasificó el consumo de bebidas a temperaturas muy elevadas como “probablemente cancerígeno para los humanos”.
Una posible explicación biológica es que la exposición repetida al calor puede lesionar las células que recubren el esófago y favorecer procesos inflamatorios.
Esto no significa que el café o el té sean cancerígenos por sí mismos. La preocupación se concentra principalmente en la temperatura a la que se consumen.
El riesgo absoluto continúa siendo bajo
Aunque hablar de un riesgo tres veces mayor puede resultar alarmante, los investigadores subrayan que debe diferenciarse entre riesgo relativo y riesgo absoluto.
El cáncer de esófago sigue siendo una enfermedad relativamente poco frecuente en Reino Unido. Según los datos citados en el estudio, representa alrededor del 2% de los casos de cáncer en ese país y la probabilidad de desarrollarlo durante la vida ronda el 1%.
Por ello, los resultados no significan que una persona que tome café muy caliente tenga altas probabilidades de desarrollar cáncer.
Además, fumar continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el carcinoma escamoso de esófago.
El estudio no demuestra que las bebidas calientes causen cáncer
La investigación tiene una limitación importante: los participantes reportaron por sí mismos si consideraban sus bebidas tibias, calientes o muy calientes.
Los científicos no midieron directamente la temperatura de cada bebida, por lo que una persona podía interpretar como “muy caliente” una temperatura que otra consideraría simplemente “caliente”.
Muy-Teck Teh, profesor de oncología oral molecular de la Universidad Queen Mary de Londres, señaló por ello que los resultados deben interpretarse como asociaciones sólidas y no como una demostración de causalidad.
¿Qué hacer si acostumbras tomar café o té muy caliente?
Para quienes consumen habitualmente estas bebidas y desean reducir una posible exposición al calor, la recomendación es sencilla: esperar a que se enfríen antes de beberlas.
Dejarlas reposar, agregar leche o agua fría o simplemente esperar algunos minutos puede disminuir su temperatura.
Los investigadores estimaron que alrededor del 14% de los nuevos casos de carcinoma escamoso de esófago en Reino Unido podrían evitarse si las personas consumieran té y café a temperaturas más bajas, aunque esta estimación corresponde a esa población y no debe extrapolarse automáticamente a otros países.
La investigación refuerza así una recomendación práctica: el problema no necesariamente está en disfrutar una taza de café o té, sino en consumirla repetidamente cuando todavía está excesivamente caliente.
