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El cierre de actividades de Ediciones Era encendió nuevamente las alertas sobre la situación que enfrenta la industria del libro en México, especialmente las librerías, consideradas por representantes del sector como uno de los eslabones más vulnerables de la cadena.
Entre los principales problemas señalados aparecen la falta de aplicación efectiva del Precio Único de los libros, la ausencia de Tasa Cero para las librerías, los descuentos ofrecidos por grandes plataformas digitales, los costos de distribución y la falta de políticas públicas específicas para el sector.
A esto se suma un problema básico: México no cuenta con un censo actualizado que permita conocer con precisión cuántas librerías existen, dónde se encuentran y cuántas han cerrado o abierto durante los últimos años.
Para representantes de librerías y asociaciones, el caso de Ediciones Era no debe analizarse únicamente como el problema de una editorial, sino como una señal de las dificultades que enfrenta todo el ecosistema del libro.
México no sabe cuántas librerías han cerrado
Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes (Reli), señaló que actualmente no existe información suficientemente detallada para determinar el impacto que tuvieron la pandemia y los cambios posteriores del mercado.
“No tenemos un censo, no tenemos cifras que con detalle digan qué librerías cerraron en pandemia y para acá”, explicó.
La falta de información impide establecer con precisión cuántos establecimientos desaparecieron, dónde estaban ubicados y cuáles fueron las razones de sus cierres.
De acuerdo con Bautista, gran parte del panorama actual se construye mediante casos particulares: librerías que desaparecen de determinadas colonias o establecimientos que dejan de responder y operar.
Ediciones Era se convierte en una señal de alerta
El cierre de actividades de Ediciones Era, atribuido a transformaciones en el mercado editorial y al debilitamiento de la red de librerías existente antes de la pandemia, evidenció problemas que van más allá de las editoriales independientes.
Gerardo Jaramillo, presidente de la Asociación de Librerías en México A.C. (Almac), calificó la situación como una “tormenta perfecta” que, aseguró, había sido anticipada desde hace varios años.
Para el representante, lo ocurrido con Era debe impulsar nuevamente la coordinación entre editoriales, librerías, instituciones culturales y autoridades.
“Hoy es Era, mañana puede ser otra editorial”, advirtió.
Librerías y editoriales enfrentan un mercado desarticulado
Jaramillo explicó que durante décadas existió en México un modelo que conectaba a editoriales, librerías, ferias del libro, bibliotecas, instituciones públicas y profesionales del sector.
Esta estructura permitía articular la producción, distribución y venta de libros.
Durante las décadas de 1970 y 1980, México contaba con una importante capacidad editorial y de impresión, además de una red que permitía distribuir las publicaciones.
Representantes del sector consideran que esa estructura se ha debilitado progresivamente durante los últimos años.
Librerías fuera de Ciudad de México enfrentan mayores costos
Los problemas pueden ser todavía más complejos para establecimientos ubicados fuera del centro del país.
Carlos Armenta, director de Impronta Casa Editora, en Guadalajara, explicó que una parte importante de la industria editorial y de sus centros de distribución se concentra en la zona central de México.
Esto obliga a librerías de otros estados a realizar pedidos consolidados y asumir mayores costos logísticos.
Además, señaló que editoriales, instituciones culturales, medios especializados y otros actores relacionados con la industria se encuentran concentrados principalmente en la capital.
Para los negocios alejados de estos centros de distribución, mantener inventarios y ofrecer una variedad suficiente de títulos puede resultar más costoso.
Plataformas digitales aumentan la presión sobre las librerías
Otro de los puntos señalados por los libreros es la competencia de grandes plataformas de comercio electrónico.
Representantes del sector cuestionan los descuentos ofrecidos en sitios como Amazon, Buscalibre y Mercado Libre, al considerar que pueden entrar en conflicto con el esquema de Precio Único establecido en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro.
El objetivo de este mecanismo es establecer condiciones de comercialización que permitan competir a librerías de diferentes tamaños y ubicaciones.
Los libreros sostienen que una aplicación insuficiente de estas disposiciones coloca a los establecimientos físicos, particularmente a los independientes, en una posición complicada frente a grandes plataformas.
¿Qué es la Tasa Cero que solicitan las librerías?
Una de las principales demandas del sector es establecer un tratamiento fiscal que permita a las librerías acceder a condiciones similares a las existentes en otras partes de la cadena editorial.
Rolando Armesto, presidente de Librerías Dante, señaló que el impacto del IVA representa un costo importante para estos negocios.
Por ello, representantes del sector han solicitado establecer Tasa Cero para las librerías o, en su defecto, analizar un esquema fiscal reducido que permita recuperar parte del impuesto pagado durante su operación.
El planteamiento busca reducir costos y mejorar la viabilidad financiera de establecimientos que operan con márgenes limitados.
Algunas librerías continúan abriendo pese a la crisis
El panorama no significa que hayan dejado de abrir nuevos establecimientos.
Jaramillo destacó casos recientes de expansión, como una nueva sucursal de El Péndulo en la colonia Del Valle y otra de Gandhi en Pachuca.
Sin embargo, también señaló cierres y ajustes dentro de diferentes cadenas y librerías independientes.
La ausencia de un registro nacional actualizado dificulta determinar si actualmente se abren más librerías de las que cierran o conocer con precisión cómo ha evolucionado el sector después de la pandemia.
¿Qué piden los libreros al gobierno?
Representantes de la industria plantean varias medidas para atender los problemas estructurales del mercado mexicano del libro.
Entre ellas se encuentran avanzar hacia la Tasa Cero para las librerías, fortalecer la aplicación del Precio Único, aprobar el reglamento correspondiente de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro y establecer una instancia gubernamental claramente responsable de la política relacionada con el libro.
También consideran necesario contar con información actualizada sobre la cantidad y distribución de librerías en el país.
Para el sector, el caso de Ediciones Era representa una advertencia sobre un problema que afecta a toda la cadena: desde quienes publican los libros hasta los establecimientos encargados de hacerlos llegar a los lectores.

