Desde Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que 2025 será “El Año de la Mujer Indígena”, destacando la importancia de reconocer y visibilizar las contribuciones de las mujeres de los pueblos originarios.
Durante la conferencia matutina, Diego Prieto, director del INAH, presentó el ícono que representará esta conmemoración, compuesto por cuatro figuras históricas.
Tecuichpo – Ixcaxochitzin (Flor Blanca – Flor del Señor Moctezuma): Representa a la cultura mexica. Nacida entre 1509 y 1510, porta una xiuhuitzolli (diadema) y un pectoral característico de su cultura.
Tz’ak-b’u Aha («La Reina Roja»): Representa a la mujer maya, con un tocado ceremonial de su estirpe y un quexquemetl enjoyado, recreado a partir del que la acompañó en su entierro.
Señora 6 Mono (Señora mixteca de Huachino): Representa a la mujer mixteca, con un tocado tradicional y un colgante sencillo propio de la región de Oaxaca.
Xiuhtzatzin («Flor de la tierrita tolteca»): Representa a la mujer tolteca, con un rostro que refleja serenidad, seguridad y un ropaje sencillo acompañado de aretes distintivos de su liderazgo.
Según datos del INEGI, la población indígena en México asciende a 11.9 millones de personas, de las cuales el 51.4% son mujeres. y el 39.9% de los hombres indígenas están en rezago educativo.
En este contexto, el pasado 18 de septiembre, la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio.
La reforma también respalda el fortalecimiento de la medicina tradicional y la partería, garantizando el respeto y el reconocimiento de estas prácticas esenciales para la salud comunitaria.
Esta declaración representa un paso importante hacia la igualdad y el reconocimiento de las mujeres indígenas, resaltando su papel fundamental en la historia, cultura y desarrollo de México.
