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Después de permanecer fuera de México durante casi dos siglos, el Códice Azcatitlan regresó temporalmente al país. El histórico manuscrito llegó desde Francia como parte de un intercambio cultural y será exhibido durante tres meses en el Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México.
El documento, compuesto actualmente por 50 folios, contiene una narración visual de distintos episodios de la historia mexica, desde la migración asociada con Aztlán y la fundación de Tenochtitlan hasta acontecimientos posteriores a la llegada de los españoles.
Su regreso forma parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia.
¿Qué es el Códice Azcatitlan?
El Códice Azcatitlan es un manuscrito elaborado durante el periodo novohispano que combina elementos de la tradición pictográfica indígena con características europeas.
Su relato aborda la migración de los pueblos que buscaban el lugar donde posteriormente se fundaría México-Tenochtitlan, además de acontecimientos relacionados con distintos tlatoanis y episodios ocurridos tras la llegada de Hernán Cortés en 1519.
A diferencia de los códices prehispánicos, este documento fue elaborado después de la Conquista, sobre papel europeo, con ilustraciones a color y encuadernado como un libro.
También contiene algunas palabras en castellano que han ayudado a investigadores a identificar lugares representados en sus ilustraciones.
“Es una versión tal vez un poco tardía, pero es una versión que aporta diversos aspectos relevantes para la historia de ese pueblo mexica”, explicó Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
¿Cómo terminó el Códice Azcatitlan en Francia?
La trayectoria del manuscrito pasó por diferentes propietarios y colecciones.
Los historiadores consideran que uno de sus primeros propietarios pudo ser Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, historiador y descendiente de la nobleza de Texcoco.
Posteriormente estuvo relacionado con la colección de Carlos de Sigüenza y Góngora y con acervos de la Compañía de Jesús.
Parte de esas colecciones terminaron vinculadas con el historiador italiano Lorenzo Boturini, cuyo acervo fue confiscado por las autoridades virreinales.
Durante el siglo XIX, el códice pasó a manos del historiador francés Joseph Marius Alexis Aubin, quien lo trasladó a París.
Posteriormente fue adquirido por el coleccionista Eugène Goupil. Tras su muerte, su familia donó la colección a la Biblioteca Nacional de Francia en 1896, institución que actualmente conserva el manuscrito.
¿Qué páginas del códice pueden verse en México?
El manuscrito original se encuentra protegido dentro de una sala temporal del Museo Nacional de Antropología, bajo condiciones controladas de iluminación y conservación.
La exposición muestra abiertas las páginas cuatro y cinco, donde aparecen ocho pueblos: matlatzincas, tepanecas, chichimecas, malinalcas, cuitlahuacas, xochimilcas, chalcas y huejotzincas.
La escena forma parte del relato relacionado con la búsqueda del lugar señalado por Huitzilopochtli para establecer Tenochtitlan.
Según Baltazar Brito Guadarrama, estas páginas fueron elegidas porque permiten mostrar la diversidad de pueblos vinculados con el relato fundacional.
El resto de los folios puede consultarse mediante reproducciones fotográficas instaladas en la exposición.
México envió el Códice Boturini a Francia
El regreso temporal del Azcatitlan forma parte de un intercambio entre ambos países.
Mientras Francia presta el Códice Azcatitlan a México, el Gobierno mexicano envió a París el Códice Boturini, también conocido como la Tira de la Peregrinación.
Este manuscrito del siglo XVI también representa el recorrido de los mexicas desde Aztlán hasta el Valle de México y forma parte de la colección de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
El acuerdo de intercambio fue alcanzado por los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Emmanuel Macron en noviembre de 2025.
¿El Códice Azcatitlan se quedará definitivamente en México?
No. Su estancia es temporal.
El documento permanecerá aproximadamente tres meses en México y posteriormente regresará a Francia. De la misma manera, el Códice Boturini deberá regresar al país después de su exhibición en París.
El Gobierno mexicano señaló que este intercambio no constituye una reclamación de propiedad sobre el Códice Azcatitlan.
“Los códices no pertenecen a las instituciones, pertenecen al pueblo y a las generaciones que se reconocen en ellos”, expresó Roberto Velasco, funcionario de Relaciones Exteriores, durante la apertura de la exposición.
El traslado de ambos documentos requirió medidas especiales de conservación y seguridad debido a su antigüedad y fragilidad.
Así, el Códice Azcatitlan vuelve temporalmente al territorio cuya historia retrata, casi dos siglos después de haber cruzado el Atlántico rumbo a Europa.

