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Antes de que el maíz llegue a una tortilla, el jitomate se transforme en salsa o un huevo aparezca en el desayuno, existe una extensa cadena productiva que involucra trabajadores, tierra, agua, cosechas, transporte e incluso importaciones.
Este 9 de septiembre, Día Mundial de la Agricultura, las cifras permiten dimensionar todo lo que México necesita para llevar alimentos del campo hasta la mesa.
Al cierre de 2025, 6.37 millones de personas trabajaban en el sector primario mexicano, que comprende agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca.
Esta cifra representaba 10.6% de la población ocupada del país y alrededor de 501 mil trabajadores más que un año antes, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo retomados por la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
El campo mexicano mantiene su crecimiento
Durante el segundo trimestre de 2026, las actividades primarias registraron un crecimiento anual de 7.3%, de acuerdo con cifras del PIB difundidas por el Inegi y retomadas por la Secretaría de Agricultura.
Detrás de esta actividad se encuentran muchos de los productos que posteriormente utilizan hogares, restaurantes, fondas, taquerías y otros negocios relacionados con la alimentación.
Sin embargo, producir la comida que consumen los mexicanos implica una combinación entre producción nacional y productos adquiridos en el extranjero.
México produce el maíz para las tortillas, pero importa millones de toneladas
El maíz es uno de los mejores ejemplos. Para el ciclo octubre de 2025-septiembre de 2026, se estima una producción nacional de 20.6 millones de toneladas de maíz blanco, frente a un consumo cercano a 19.3 millones.
Este grano se utiliza principalmente para elaborar tortillas y otros alimentos de consumo humano.
La situación cambia considerablemente con el maíz amarillo, utilizado principalmente para alimentar aves, cerdos y ganado.
Entre enero y junio de 2026, México importó 11.7 millones de toneladas de maíz amarillo, con un valor cercano a 2 mil 500 millones de dólares.
Para todo el ciclo 2025-2026, las importaciones podrían acercarse a 23 millones de toneladas, ante una demanda pecuaria estimada en 22.5 millones.
Esta dependencia también forma parte de la cadena de alimentos cotidianos como pollo, huevo, carne de cerdo y leche.
76% del agua utilizada en México se destina al riego agrícola
Otro elemento indispensable para producir alimentos es el agua.
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, aproximadamente 76% del agua utilizada en México se destina al riego agrícola.
Ante este escenario, el gobierno federal puso en marcha un programa para tecnificar más de 200 mil hectáreas y recuperar hasta 2 mil 800 millones de metros cúbicos de agua, con el objetivo de aumentar la eficiencia en su utilización.
México también depende del comercio internacional
La cadena alimentaria mexicana también está estrechamente relacionada con el comercio exterior.
Entre enero y junio de 2026, México exportó aproximadamente 27 mil 980 millones de dólares en productos agropecuarios, pesqueros y agroindustriales, mientras que las importaciones alcanzaron 23 mil 976 millones.
Esto dejó un superávit de alrededor de 4 mil 4 millones de dólares.
Sin embargo, las importaciones exclusivamente agropecuarias y pesqueras aumentaron 8.7% anual, impulsadas por productos como soya, manzanas, peras, membrillos, quesos y requesón.
Del campo mexicano hasta la mesa
México mantiene una posición importante dentro de la producción agroalimentaria internacional. Datos correspondientes a 2025 ubicaban al país como el undécimo productor mundial de alimentos y entre los diez principales exportadores.
Pero producir alimentos para millones de personas no depende de un solo elemento.
Detrás de una comida cotidiana existe una cadena que comienza mucho antes de llegar a la cocina: trabajadores, tierra, agua, cultivos, alimentación para el ganado, industria, transporte y comercio internacional.
El Día Mundial de la Agricultura permite dimensionar precisamente esa cadena y recordar todo lo que ocurre antes de que los alimentos finalmente lleguen a la mesa.

