Durante la última década, el futbol regiomontano se acostumbró a ser protagonista de la Liga MX. Tanto Rayados como Tigres construyeron plantillas competitivas, disputaron finales y consiguieron campeonatos que colocaron a Monterrey como una de las ciudades más importantes del futbol mexicano.
Sin embargo, actualmente parece que estamos viviendo una realidad muy distinta.
Ambos equipos atraviesan momentos complicados y, aunque sus situaciones son diferentes, comparten algo que comienza a preocupar a sus aficionados: la falta de regularidad y de resultados que realmente convenzan.
Por una parte, tenemos a los Rayados de Monterrey, que nuevamente atraviesan un cambio de entrenador, ahora con Matías Almeyda al frente del equipo.
Desde su llegada hemos visto algunas cosas interesantes. Hay momentos en los que Monterrey demuestra que tiene calidad suficiente para competir contra cualquier rival, pero el problema sigue siendo el mismo: la falta de constancia.
Y es que no basta con tener buenos partidos de vez en cuando.
Si Rayados realmente quiere convertirse en un contendiente al campeonato, necesita encontrar una identidad futbolística que le permita mantener un buen nivel durante todo el torneo.
Desde mi punto de vista, uno de sus principales problemas continúa estando en la defensa. El equipo sigue dejando demasiadas dudas en esa zona y, aunque ofensivamente puede mostrar buenas actuaciones, esa falta de solidez termina generando desconfianza.
Pero si la situación de Rayados preocupa, lo que está sucediendo con Tigres tampoco es alentador.
Los felinos atraviesan una etapa de cambios tanto en lo deportivo como en lo administrativo, y hasta el momento parece que no han encontrado el camino para recuperar el protagonismo que tuvieron durante tantos años.
Actualmente, bajo el mando de Víctor Manuel Vucetich, mejor conocido como el Rey Midas, el equipo sigue sin mostrar un funcionamiento que invite al optimismo.
Y lo que más me preocupa es que tampoco parece existir demasiada ilusión alrededor de los refuerzos que llegaron para esta temporada.
Durante años, Tigres se caracterizó por realizar contrataciones que generaban enormes expectativas entre sus aficionados. Hoy, por lo menos desde mi perspectiva, esa emoción parece haberse perdido.
A esto se suma el descontento de una parte de la afición, que comienza a reflejar su inconformidad ante los resultados y el rendimiento del equipo.
Y creo que ese es uno de los aspectos más importantes de toda esta situación.
Estamos hablando de dos instituciones que durante mucho tiempo acostumbraron a sus seguidores a competir por campeonatos, a disputar partidos importantes y a ser protagonistas prácticamente en cada torneo.
Por eso, cuando los resultados dejan de llegar, la exigencia naturalmente aumenta.
Desde mi punto de vista, sí estamos viviendo algunos de los años más complicados para el futbol regiomontano en tiempos recientes.
No necesariamente porque Rayados y Tigres hayan dejado de tener buenos futbolistas, sino porque ninguno de los dos parece haber encontrado la estabilidad necesaria para construir un proyecto que realmente convenza.
Y aunque como aficionados podemos criticar las decisiones deportivas, los cambios de entrenadores o las contrataciones, también creo que debemos reconocer todo lo que ambas instituciones han conseguido durante la última década.
Precisamente por eso espero que esta etapa sea solamente un momento de transición.
Me gustaría volver a ver a uno de los equipos regiomontanos levantando un campeonato y, posteriormente, al otro compitiendo nuevamente en los primeros lugares de la tabla.
Porque, más allá de la rivalidad que existe entre Rayados y Tigres, creo que el futbol de Monterrey merece seguir teniendo a sus dos representantes entre los protagonistas de la Liga MX.
Al final, los malos momentos forman parte del futbol, incluso para las instituciones más importantes.
Pero después de tantos años de protagonismo, creo que es válido preguntarnos cuánto tiempo más tendremos que esperar para volver a ver a Rayados y Tigres peleando constantemente por los campeonatos.
Porque una cosa es haber dominado el futbol mexicano durante una década y otra muy distinta es demostrar que todavía tienes lo necesario para seguir haciéndolo.

