La presencia de fósiles marinos en la cima del Monte Everest demuestra que la montaña más alta del planeta alguna vez formó parte del fondo de un océano antiguo.
Investigaciones de geólogos y paleontólogos han confirmado que las rocas que hoy se encuentran a casi nueve kilómetros de altura contienen restos de organismos marinos que vivieron cientos de millones de años antes de que existiera la cordillera del Himalaya.
Estos fósiles se originaron en el antiguo Océano Tetis, un enorme mar que existió entre aproximadamente 250 y 66 millones de años atrás. En ese ambiente se acumularon sedimentos, conchas y esqueletos de organismos marinos que con el tiempo se transformaron en piedra caliza.
El cambio ocurrió cuando la tectónica de placas provocó que la placa india se desplazara hacia el norte. Hace unos 50 millones de años colisionó con la placa euroasiática, elevando el antiguo fondo marino y formando el Himalaya.
La cima del Everest está compuesta principalmente por la Formación Qomolangma, una capa de piedra caliza con fósiles marinos de aproximadamente 450 millones de años.
