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Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Un estudio publicado en la revista Nature y difundido por el medio ScienceAlert reveló en noviembre de 2026 que la presencia de grasa parda en el cuerpo humano está vinculada a una menor cantidad de diagnósticos de ansiedad y depresión. La investigación, liderada por científicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y de la Universidad Rockefeller en Nueva York, examinó los historiales médicos de más de 100,000 pacientes para encontrar conexiones entre este tejido adiposo especializado y la salud mental.
¿Qué es la grasa parda y cómo se descubrió?
A diferencia de la grasa blanca que almacena energía, la grasa parda o grasa buena produce calor cuando es activada por el frío. Este tejido se localiza principalmente en áreas como el cuello, las clavículas y las axilas, y absorbe un marcador de azúcar radiactivo utilizado en exploraciones médicas como las tomografías PET/CT, lo que permite detectarlo con facilidad en imágenes clínicas.
El endocrinólogo y investigador Nicolás Gómez-Banoy explicó que la sorpresa principal del equipo fue notar que no existían registros previos sobre un vínculo potencial entre este tejido y el estado de ánimo. Investigaciones anteriores del mismo grupo ya habían asociado la grasa parda con tasas más bajas de diabetes y enfermedades cardiovasculares, lo que motivó ampliar el análisis hacia cientos de patologías adicionales en pacientes oncológicos y generales.
¿Cómo influye este tejido en la salud mental?
Durante la investigación detallada por ScienceAlert, los especialistas compararon a pacientes con y sin grasa parda detectable mediante herramientas de inteligencia artificial para medir volumen y absorción de glucosa. Los resultados mostraron que los episodios depresivos afectaban al 5.4 por ciento de los pacientes con grasa parda detectable, frente al 8.2 por ciento de aquellos que no la presentaban, con una tendencia similar a la baja en los trastornos de ansiedad.
Los autores del trabajo aclaran que al tratarse de un estudio retrospectivo, los datos muestran una asociación estadística y no una relación directa de causa y efecto. Asimismo, el equipo detectó que ciertos medicamentos reguladores de la presión arterial lograban incrementar la actividad de la grasa parda en pruebas de laboratorio con ratones, abriendo la puerta a futuros ensayos clínicos que evalúen modificaciones en la salud mental mediante la activación de este tejido.
Fuente: ScienceAlert
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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