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Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Un estudio publicado el 28 de octubre en el Journal of Physiology reveló que la testosterona influye directamente en la forma en que los organismos perciben la temperatura, lo que explica por qué las mujeres suelen preferir ambientes más cálidos que los hombres. La investigación, difundida por Live Science, detalla que los sensores en la piel encargados de detectar el calor y el frío se activan a temperaturas más altas en las hembras, desplazando su preferencia térmica unos 4 grados Celsius por encima de la de los machos.
Cómo actúan los sensores térmicos en la piel
El organismo cuenta con proteínas en las terminales nerviosas de la piel que funcionan como pequeños generadores eléctricos. Cuando estos sensores detectan variaciones térmicas, permiten la entrada de iones cargados para enviar señales eléctricas al cerebro, generando la percepción de frío o calor. Para comprobar si existían diferencias entre sexos, los científicos colocaron a 30 ratones machos y 27 hembras sobre placas a distintas temperaturas.
Los resultados mostraron que, mientras los machos preferían superficies cercanas a los 32 grados Celsius, las hembras buscaban placas con un promedio de 36 grados Celsius. Al medir la temperatura interna y superficial de los animales, el equipo confirmó que no existían diferencias biológicas internas significativas, por lo que la variación respondía estrictamente a la sensibilidad de los receptores cutáneos.
El papel de la testosterona en la percepción térmica
Para profundizar en el origen de esta diferencia, los investigadores manipularon los niveles hormonales y eliminaron ciertas proteínas detectoras en los roedores. Al bloquear la producción de testosterona en los machos mediante un tratamiento farmacológico, estos incrementaron su tiempo de permanencia en las placas más calientes, imitando el comportamiento de las hembras. Por el contrario, al administrar testosterona a los ratones hembra, estas perdieron su inclinación inicial por el calor.
Aunque los científicos liderados por el farmacólogo Peter McNaughton, de King’s College London, señalaron que la hormona no explica por completo todas las variaciones observadas, estos hallazgos abren la puerta para comprender mejor los mecanismos del dolor neuropático y la sensibilidad al entorno, un conocimiento que podría aplicarse en el diseño de espacios arquitectónicos más cómodos para todas las personas.
Fuente: Live Science
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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