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Las leyendas del rock también tienen historias que parecen sacadas de una película. Una de las más conocidas involucra a Keith Richards y Chuck Berry, dos de los guitarristas más influyentes de todos los tiempos.
Todo ocurrió en la década de los 60, cuando Richards visitó el camerino de Berry antes de un concierto.
Un gesto que no le gustó a Chuck Berry
Movido por la curiosidad, Keith Richards estuvo a punto de tomar la guitarra de Chuck Berry para probar algunos acordes.
Sin embargo, el creador de clásicos como «Johnny B. Goode» apareció justo en ese momento y reaccionó de inmediato: le dio un golpe y le dejó claro que nadie debía tocar sus instrumentos sin permiso.
Richards nunca guardó rencor
Lejos de molestarse por el incidente, el guitarrista de The Rolling Stones reconoció años después que Berry tenía toda la razón.
En distintas entrevistas recordó el momento con humor y confesó:
«Tenía razón… yo habría hecho lo mismo».
Una muestra del respeto entre músicos
Aunque la anécdota se volvió una de las más famosas en la historia del rock, también refleja el enorme respeto que Keith Richards siempre tuvo por Chuck Berry, a quien ha señalado como una de sus mayores influencias musicales.
Con el paso del tiempo, aquella escena dejó de ser un momento incómodo para convertirse en una historia que los propios protagonistas ayudaron a inmortalizar y que hoy forma parte del folclore del rock.
