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La NASA prepara una misión sin precedentes para evitar la pérdida del telescopio espacial Neil Gehrels Swift, un observatorio lanzado en 2004 que ha descendido casi 200 kilómetros debido al deterioro de su órbita y que, de no intervenirse, reingresaría a la atmósfera terrestre antes de finalizar el año.
El rescate será realizado por la empresa Katalyst Space, que intentará capturar el telescopio mediante una nave robótica y elevar nuevamente su órbita para prolongar su vida útil.
Una misión histórica en el espacio
La misión despegará no antes del martes a las 10:17 GMT desde el atolón de Kwajalein, en la República de las Islas Marshall.
El proyecto marcará un hito al convertirse en el primer intento de acoplamiento autónomo de una nave comercial con un satélite gubernamental que nunca fue diseñado para recibir mantenimiento en el espacio.
Swift ha perdido casi 200 kilómetros de altitud
Desde su lanzamiento en 2004, el telescopio Swift no cuenta con un sistema de propulsión propio.
Durante dos décadas, el arrastre atmosférico ha reducido progresivamente su altitud, pasando de aproximadamente 600 kilómetros a unos 400 kilómetros sobre la superficie terrestre.
Si no se realiza la maniobra de rescate, el observatorio terminaría reingresando a la atmósfera, poniendo fin a una de las misiones científicas más importantes de la NASA para el estudio del universo.
El satélite robótico LINK será el encargado del rescate
La operación utilizará el satélite robótico LINK, desarrollado por Katalyst Space y lanzado mediante un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman.
Una vez en órbita, la nave se acercará de forma autónoma al telescopio Swift, lo capturará y elevará gradualmente su trayectoria durante varios meses para alejarlo del riesgo de reingreso.
La empresa considera esta misión como una demostración tecnológica para futuros servicios de mantenimiento, reparación y extensión de vida útil de satélites tanto civiles como de seguridad nacional.
Dos décadas estudiando los fenómenos más extremos del universo
Durante más de 20 años, el telescopio Neil Gehrels Swift ha sido una de las principales herramientas de la NASA para observar fenómenos transitorios del universo, especialmente los estallidos de rayos gamma, considerados algunas de las explosiones más energéticas conocidas.
Sus observaciones también han contribuido al estudio de agujeros negros, estrellas de neutrones y otros eventos cósmicos de gran relevancia para la astronomía.
Si la misión tiene éxito, Swift podrá continuar aportando información científica y abrirá la puerta a una nueva era en el mantenimiento de satélites directamente desde el espacio.
