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Martha Lillard, considerada la última paciente de polio en Estados Unidos que dependía de un pulmón de acero para respirar, falleció el pasado 26 de junio en Oklahoma a los 78 años, informó su familia.
Vivió más de siete décadas con las secuelas de la polio
Lillard contrajo poliomielitis cuando tenía apenas cinco años. La enfermedad la dejó paralizada del cuello hacia abajo y desde entonces necesitó un pulmón de acero para poder respirar.
Según su hermana, Cindy McVey, los médicos le habían dicho en su infancia que probablemente no viviría más allá de los 20 años. Sin embargo, logró superar ese pronóstico y construyó una vida marcada por la resiliencia.
El certificado de defunción señala como causas de su fallecimiento la insuficiencia pulmonar crónica y el síndrome pospolio. Su familia también considera que el covid prolongado agravó su estado de salud.
Adaptó su vida para seguir estudiando y vivir con independencia
Durante su infancia, Martha asistía algunas horas a la escuela y completaba el resto de sus estudios en casa.
Más adelante cursó la preparatoria mediante un sistema de comunicación por intercomunicador que le permitía participar en las clases desde su hogar.
Con rehabilitación logró recuperar parcialmente el movimiento del brazo izquierdo y de las piernas. A pesar de sus limitaciones físicas, vivió sola durante muchos años y realizó actividades cotidianas con la mayor independencia posible.
Encontró el amor gracias a internet
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Martha comenzó a participar en salas de chat para conocer más sobre la situación internacional.
Fue ahí donde conoció a Baha Salh, un hombre originario de Egipto, con quien mantuvo una relación a distancia durante más de dos décadas.
Ambos pudieron casarse en febrero de este año, después de que él obtuviera una visa para viajar a Oklahoma.
Una vida marcada por la creatividad
Además de enfrentar las secuelas de la polio, Martha dedicó parte de su tiempo a escribir poemas, componer canciones y colaborar como voluntaria en la protección de animales, especialmente en el rescate de beagles.
Incluso redactó su propio obituario, en el que recordó algunas de las actividades que más disfrutó durante su vida.
Un símbolo de una enfermedad casi erradicada
La poliomielitis fue una de las enfermedades más temidas del siglo XX y provocó miles de casos de parálisis, principalmente en niños.
Con la llegada de las vacunas a partir de 1955 y las campañas masivas de inmunización, el número de contagios disminuyó de forma considerable hasta que en 1979 la enfermedad fue declarada eliminada de la transmisión habitual en Estados Unidos.
La historia de Martha Lillard permanece como un testimonio de los efectos a largo plazo que puede dejar la polio y de la importancia que han tenido las vacunas en la reducción de esta enfermedad a nivel mundial.
