El astronauta italiano Luca Parmitano y el estadounidense de padres salvadoreños Frank Rubio forman parte de la tripulación de la misión Artemis III que busca volver a llevar humanos a la Luna, anunció la NASA este martes.
La misión pondrá a prueba dos módulos lunares cerca de la Tierra en 2027 como preparación para el regreso de los estadounidenses a la Luna al año siguiente. Completan el grupo el piloto Andre Douglas y el comandante Randy Bresnik, ambos estadounidenses.
El astronauta Frank Rubio es la persona que más tiempo ha pasado en el espacio -371 días- en una sola misión para Estados Unidos, entre septiembre de 2022 y el mismo mes de 2023, luego de que la nave en que debía volver desde la Estación Espacial Internacional sufriera un desperfecto.
Volvió a la Tierra a bordo de la nave rusa de rescate Soyuz MS-23, que aterrizó de forma segura en las estepas de Kazajistán.
«Qué increíble bendición y honor es estar aquí representándolos a todos ustedes», dijo Rubio después de ser presentado.
«Me disculpo por anticipado si me pongo emotivo», comentó por su parte Parmitano, el primer europeo en integrar este tipo de misiones. «Me siento honrado por el papel que se me ha asignado y por la tarea que tenemos por delante».
«Agradezco a la NASA por permitirme formar parte de este increíble grupo de personas, de esta tripulación, y por dejarme volar», agregó, y agradeció a su familia con voz entrecortada.
Se refirió a Italia como su «plataforma de lanzamiento» hacia el espacio y a la Agencia Espacial Europea como un puente, calificando a la NASA como «el cohete, tanto en sentido figurado como literal».
La misión Artemis II, realizada en abril, incluyó un sobrevuelo lunar tripulado, pero la tercera fase se mantendrá más cerca de la Tierra.
Los objetivos principales del viaje incluyen probar las capacidades de la nave espacial Orion de la NASA, así como un encuentro con los módulos de aterrizaje lunares desarrollados por las compañías espaciales privadas SpaceX y Blue Origin.
El cronograma de la misión se ha visto comprometido tras la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, durante una prueba en tierra a finales del mes pasado.
Durante el evento del martes en el Centro Espacial Johnson de Houston, John Couluris, de Blue Origin, reconoció la «anomalía significativa», pero insistió en que el módulo de aterrizaje de la compañía estará listo para Artemis III a tiempo. «Hemos redoblado nuestros esfuerzos y seguimos adelante», afirmó.
