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Un nuevo dispositivo médico aprobado para su comercialización en Europa está generando expectativas entre especialistas y pacientes con pérdida severa de la visión.
Se trata de PRIMA, un sistema que combina unas gafas inteligentes con un pequeño implante colocado en la retina para ayudar a personas con degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad que afecta la visión central y que actualmente no tiene una cura capaz de restaurar la visión perdida.
Aunque algunos titulares afirman que estas gafas «devuelven la vista» o que podrían reemplazar las operaciones, la realidad es más compleja.
No son unas gafas comunes
A diferencia de dispositivos como las Ray-Ban Meta o las futuras gafas de realidad aumentada, PRIMA no está diseñada para tomar fotografías, grabar videos ni utilizar inteligencia artificial.
Su objetivo es completamente médico.
El sistema funciona mediante dos componentes:
- Unas gafas equipadas con una cámara.
- Un implante de apenas 2 x 2 milímetros colocado quirúrgicamente debajo de la retina.
La cámara captura la escena que observa el usuario y proyecta la información mediante luz infrarroja hacia el implante, el cual transforma esas señales en impulsos eléctricos que las células de la retina aún funcionales pueden transmitir al cerebro.
¿Qué enfermedad busca tratar?
PRIMA fue desarrollado para pacientes con atrofia geográfica causada por degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Esta enfermedad provoca el deterioro progresivo de la mácula, la parte central de la retina responsable de:
- Leer.
- Reconocer rostros.
- Ver detalles.
- Conducir.
- Realizar tareas de precisión.
A medida que avanza la enfermedad aparece una zona borrosa o incluso un punto negro permanente en el centro del campo visual.
Las gafas tradicionales o los lentes de contacto no pueden corregir este problema porque el daño no está relacionado con la graduación del ojo, sino con la destrucción de células de la retina.
¿Cómo funciona el sistema PRIMA?
El procedimiento consta de varias etapas.
Primero se implanta quirúrgicamente el microchip bajo la retina.
Posteriormente, el paciente utiliza unas gafas especiales con cámara integrada.
El proceso ocurre de forma continua:
- La cámara captura la imagen.
- Las gafas proyectan luz infrarroja hacia el implante.
- El implante convierte esa información en señales eléctricas.
- La retina transmite esas señales al cerebro.
- El cerebro interpreta una imagen que permite recuperar parte de la visión central.
El usuario no necesita activar manualmente el sistema; funciona automáticamente mientras lleva puestas las gafas.
¿Qué tan efectivos son estos lentes inteligentes?
Los resultados más importantes provienen del estudio clínico PRIMAvera, publicado en The New England Journal of Medicine.
En la investigación participaron 38 pacientes con degeneración macular avanzada.
Tras un año de seguimiento:
- 32 completaron todas las evaluaciones.
- 26 lograron una mejora clínicamente significativa en su visión.
- Esto equivale al 81% de los participantes evaluados.
Los investigadores estiman que, considerando todos los pacientes implantados, aproximadamente el 80% obtuvo una mejoría relevante en la capacidad visual.
¿Qué mejoras consiguieron los pacientes?
La tecnología no devuelve una visión completamente normal.
Sin embargo, permitió recuperar funciones que muchos pacientes habían perdido.
Entre ellas:
- Leer letras.
- Identificar palabras.
- Resolver crucigramas.
- Distinguir números.
- Reconocer algunos objetos.
- Escribir nuevamente.
En algunos casos, los participantes pudieron volver a leer libros después de años sin poder hacerlo.
¿Las personas vuelven a ver como antes?
No.
Este es uno de los puntos más importantes.
El sistema no restaura una visión normal ni elimina completamente la enfermedad.
La imagen obtenida:
- Es de baja resolución.
- Se percibe en blanco y negro.
- Está limitada al centro del campo visual.
- Requiere entrenamiento para interpretarse.
El propio director ejecutivo de Science Corporation comparó la experiencia con «mirar a través de un popote» debido a que el área restaurada todavía es reducida.
¿Reemplaza las operaciones oculares?
Tampoco.
Aunque el dispositivo utiliza unas gafas inteligentes, requiere una cirugía ocular para implantar el chip debajo de la retina.
Después de la operación, los pacientes necesitan un periodo de rehabilitación para aprender a utilizar la nueva información visual.
Por ello, el sistema no sustituye las cirugías tradicionales para cataratas, glaucoma u otros problemas de visión.
¿Qué riesgos tiene?
Como cualquier procedimiento quirúrgico, el implante puede producir complicaciones.
En el estudio clínico se registraron 26 eventos adversos graves relacionados con la cirugía o el dispositivo.
La mayoría ocurrió durante los primeros dos meses posteriores a la implantación y casi todos se resolvieron posteriormente.
Esto significa que, aunque los resultados son prometedores, el tratamiento todavía implica riesgos que deben evaluarse con especialistas.
Europa ya autorizó su comercialización
El sistema recibió el marcado CE, autorización que permite comercializar el dispositivo en los países de la Unión Europea.
Esta aprobación representa uno de los primeros sistemas comerciales capaces de restaurar parcialmente la visión central mediante un implante retiniano.
Hasta el momento no se han anunciado fechas oficiales para su llegada a otros mercados ni un precio para los pacientes.
¿Quién desarrolló esta tecnología?
Actualmente PRIMA pertenece a Science Corporation, empresa estadounidense especializada en neurotecnología.
La compañía adquirió la tecnología desarrollada originalmente por la empresa francesa Pixium Vision y continuó los ensayos clínicos.
¿Tiene relación con Neuralink?
Sí, aunque de forma indirecta.
Science Corporation fue fundada por Max Hodak, cofundador y expresidente de Neuralink, la empresa dedicada al desarrollo de interfaces cerebro-computadora creada junto con Elon Musk.
Sin embargo, PRIMA no es un producto de Neuralink.
Se trata de un desarrollo independiente centrado en implantes de retina y restauración de la visión.
¿Podrá utilizarse para otras enfermedades?
Actualmente el sistema está aprobado para personas con pérdida de visión central causada por degeneración macular avanzada.
Además, ya existen estudios clínicos para evaluar si puede beneficiar a pacientes con otras enfermedades hereditarias de la retina, entre ellas:
- Enfermedad de Stargardt.
- Retinosis pigmentaria.
Estas investigaciones continúan en desarrollo y todavía no forman parte de las indicaciones aprobadas.
¿Cuándo estará disponible?
Science Corporation prepara el lanzamiento comercial en Europa.
Alemania sería uno de los primeros países donde comenzaría a ofrecerse el tratamiento gracias a su experiencia previa en los ensayos clínicos.
Por ahora la empresa no ha informado un precio oficial ni un calendario para otros continentes.
Un avance importante, pero no una cura definitiva
PRIMA representa uno de los avances más importantes de los últimos años en la restauración de la visión.
Sin embargo, conviene moderar las expectativas.
El dispositivo:
- No elimina la degeneración macular.
- No sustituye todas las cirugías oculares.
- No corrige miopía, hipermetropía ni astigmatismo.
- No devuelve una visión completamente normal.
Lo que sí ha demostrado es que puede devolver parte de la visión central a muchas personas que antes no podían leer, distinguir letras o reconocer detalles, ofreciendo una nueva alternativa para una enfermedad que hasta ahora no contaba con tratamientos capaces de restaurar la función visual.
