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¿Qué factores determinan quién gana una carrera?
La posibilidad de que una persona pueda ganar una carrera contra un animal depende principalmente de la distancia, la aceleración y la capacidad de mantener una determinada velocidad.
No es lo mismo competir en 50 metros, donde la aceleración y la velocidad máxima tienen un papel importante, que recorrer 2 kilómetros, una distancia en la que la resistencia física puede ser determinante.
Por eso, comparar únicamente la velocidad máxima de cada especie no permite determinar quién ganaría una carrera.
Los animales pequeños no siempre tienen desventaja
El tamaño corporal tampoco determina por sí solo la velocidad de un animal.
Una investigación publicada en Nature Ecology & Evolution en 2017 analizó datos de cientos de especies y concluyó que los animales más grandes no necesariamente son los más rápidos.
Uno de los factores que explica esta diferencia es la aceleración. Un animal de gran tamaño necesita más tiempo para alcanzar su velocidad máxima, mientras que uno pequeño puede ponerse en movimiento con mayor rapidez.
Esta característica puede resultar especialmente importante en carreras cortas.
¿A qué animales podría ganar una persona?
Para comparar las velocidades, se puede imaginar una carrera de 100 metros lisos.
Entre los animales que una persona podría tener posibilidades de superar aparecen algunos mamíferos pequeños. Las ratas y los hámsters, por ejemplo, no superan los 15 kilómetros por hora de velocidad máxima según los datos incluidos en la comparación.
También aparecen especies como el pavo real y el cerdo, cuya velocidad no supera los 20 kilómetros por hora.
En el caso del elefante africano de sabana, su velocidad puede alcanzar aproximadamente los 35 kilómetros por hora. Aunque se trata de una cifra considerable, su tamaño puede hacer que necesite más tiempo para alcanzar su velocidad máxima.
Por ello, una persona bien entrenada podría tener posibilidades de vencerlo en una carrera corta.
¿Qué animales son más rápidos que los humanos?
La ventaja cambia frente a especies con velocidades superiores.
El rinoceronte blanco puede alcanzar aproximadamente 40 kilómetros por hora, mientras que el oso pardo ronda los 50 kilómetros por hora.
La jirafa, por su parte, puede llegar a unos 60 kilómetros por hora.
Estas velocidades superan la velocidad media de los velocistas humanos de élite. Sin embargo, alcanzar una velocidad máxima durante un instante no significa necesariamente que el animal pueda mantenerla durante toda una carrera de 100 metros.
Usain Bolt frente a los animales más rápidos
Como referencia, Usain Bolt completó los 100 metros en 9,58 segundos en 2009 y alcanzó una velocidad máxima aproximada de 44,7 kilómetros por hora.
Aun así, esa velocidad está lejos de la que pueden alcanzar algunos animales.
El avestruz puede superar los 80 kilómetros por hora, mientras que el guepardo puede acercarse a los 93 kilómetros por hora.
En estos casos, incluso uno de los seres humanos más rápidos registrados no podría competir con la velocidad punta de estas especies.
La velocidad máxima no lo es todo
Una carrera entre humanos y animales depende de múltiples factores. La aceleración puede favorecer a especies pequeñas en distancias cortas, mientras que la resistencia puede modificar completamente el resultado en recorridos más largos.
Por ello, saber qué animal es más rápido no basta para determinar quién ganaría una carrera. La distancia y la capacidad de cada especie para alcanzar y mantener su velocidad también son elementos fundamentales.

