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Foto de archivo (2024). Foto: NASA's Scientific Visualization Studio – NASA's Goddard Space Flight CenterClick / Wikimedia Commons, Public domain
Una misión comercial desarrollada en conjunto con la agencia espacial NASA para intentar elevar la órbita del observatorio espacial Neil Gehrels Swift concluyó sin lograr su objetivo principal de rescate, pero dejó importantes aprendizajes técnicos para la industria, según informó la propia NASA.
El observatorio Swift fue lanzado en noviembre de 2004 con el propósito principal de estudiar las explosiones de rayos gamma en el cosmos, además de cometas, asteroides y agujeros negros. Debido a la fricción con la atmósfera terrestre y a un periodo de alta actividad solar, la nave comenzó a perder altitud de manera acelerada, acercándose a un punto crítico en el otoño de 2026 sin contar con un sistema de propulsión propio para contrarrestarlo.
Una respuesta tecnológica contra reloj
Ante la inminente reentrada del observatorio a la atmósfera prevista para finales de 2026, la NASA otorgó un contrato en septiembre de 2025 a la empresa Katalyst Space, basada en Flagstaff, Arizona, para diseñar, construir y lanzar un satélite capaz de alcanzar y sujetar a Swift. El vehículo LINK despegó en julio a bordo de un cohete Pegasus XL desde el atolón de Kwajalein, cumpliendo con un periodo de desarrollo inusualmente corto para este tipo de proyectos aeroespaciales.
Poco después de llegar al espacio, la nave LINK experimentó intermitencias en las comunicaciones y dificultades con su control de orientación. Ante esta situación, los equipos técnicos de la NASA y de la empresa acordaron modificar los objetivos de la misión, descartando el acoplamiento con Swift para enfocar los esfuerzos en demostraciones tecnológicas en órbita.
Nuevos métodos de operación en órbita
Durante los meses previos, los controladores de la misión en la Universidad Estatal de Pensilvania modificaron la orientación del observatorio para reducir la resistencia atmosférica, logrando ganar valiosos meses de vida útil para la plataforma científica. Por su parte, la nave LINK probó con éxito su sistema de propulsión y brazos robóticos antes de reentrar controladamente a la atmósfera el pasado 25 de septiembre.
Los datos y la experiencia recopilados durante este esfuerzo conjunto representan una base fundamental para los futuros programas de servicio de satélites en la órbita baja de la Tierra, marcando un precedente en la colaboración entre agencias gubernamentales y la industria comercial.
Fuente: NASA
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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