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Carlos, un instructor de wakeboard de 33 años que trabajaba en el lago artificial de Plaza La Isla Mérida, falleció después de presentar una infección por Naegleria fowleri, microorganismo conocido popularmente como la ameba “comecerebros”. Posteriormente, autoridades sanitarias confirmaron la presencia de esta ameba en el agua del lugar.
El hombre ingresó el 2 de septiembre al Hospital General Regional No. 12 del IMSS, en Mérida, y falleció el 8 de septiembre, de acuerdo con la información disponible sobre el caso.
Familiares y amigos confirmaron posteriormente su muerte y cuestionaron las condiciones del lago donde Carlos trabajaba como instructor.
InDRE confirma Naegleria fowleri en lago de Plaza La Isla Mérida
El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) confirmó el 14 de septiembre la presencia de Naegleria fowleri en muestras de agua del lago artificial ubicado en Plaza La Isla Mérida.
El sitio permaneció cerrado mientras se realizaban investigaciones y acciones relacionadas con las condiciones del agua.
La detección de la ameba en el lago resulta relevante debido a que Carlos trabajaba ahí como instructor de wakeboard, actividad que implica contacto frecuente con el agua.
Sin embargo, determinar responsabilidades sobre las condiciones que permitieron la presencia del microorganismo corresponde a las autoridades encargadas de la investigación.
Familia de Carlos cuestiona a empresa donde trabajaba
Carlos trabajaba para Fornelos Wake Yucatán, de acuerdo con publicaciones difundidas por sus familiares.
Una familiar aseguró que la empresa no se acercó a ellos después de la hospitalización y muerte del instructor.
“En ningún momento se acercaron a la familia. Ni una llamada, ni una palabra de cuidado”, señaló en una publicación posteriormente eliminada o restringida.
Los familiares también sostuvieron que la presencia de la ameba pudo haberse evitado con medidas adecuadas de mantenimiento y cuestionaron la respuesta de los responsables del lago.
Estas declaraciones corresponden a señalamientos de la familia y no establecen por sí mismas una responsabilidad legal de la empresa.
Familiares aseguran que el caso de Carlos ayudará a proteger a otras personas
Tras la clausura del lago y las acciones sanitarias posteriores, la familia aseguró que el caso permitirá reducir el riesgo para otras personas que utilizaban las instalaciones.
“Nos queda el consuelo, aunque no alivie el dolor, de saber que su nombre va a proteger a otros”, expresaron.
El espacio era utilizado para actividades acuáticas, entre ellas wakeboard, por lo que los familiares manifestaron especial preocupación por las personas que estuvieron expuestas al agua.
¿Qué es la ameba “comecerebros”?
Naegleria fowleri es una ameba microscópica que puede encontrarse principalmente en agua dulce cálida, como lagos, ríos y aguas termales.
El término “comecerebros” es una denominación popular. La infección que provoca se conoce como meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una enfermedad extremadamente rara pero muy grave que afecta al sistema nervioso central.
¿Cómo entra Naegleria fowleri al cuerpo?
La infección ocurre cuando agua que contiene la ameba entra por la nariz y el microorganismo posteriormente llega al cerebro.
Esto puede suceder durante actividades como nadar, bucear o sumergirse en agua contaminada.
Un punto importante es que la infección no ocurre por beber agua contaminada y tampoco se transmite normalmente de una persona a otra.
¿Cuáles son los síntomas de una infección por Naegleria fowleri?
Los primeros síntomas pueden incluir dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos.
Conforme la enfermedad progresa pueden aparecer alteraciones neurológicas graves. Debido a la rapidez con la que puede avanzar la infección, se requiere atención médica inmediata ante síntomas compatibles después de una posible exposición de riesgo.
El caso de Carlos llevó a investigaciones sanitarias sobre el lago artificial de Plaza La Isla Mérida y, tras los análisis realizados, el InDRE confirmó la presencia de Naegleria fowleri en el agua, mientras continúan las acciones derivadas de su detección.

