Tanto Anthony Gordon como Jude Bellingham han declarado que uno de sus mejores recuerdos es aquel partido en el que se enfrentaron a la Selección Mexicana, en una tarde lluviosa en el Estadio Azteca.
Y cómo no iba a serlo.
Estaban en la catedral del futbol mexicano, un estadio en el que los grandes se han convertido en leyendas y donde han quedado momentos protagonizados por figuras como Diego Armando Maradona y Pelé. Pero aquella tarde no fue solamente el escenario lo que hizo especial el partido: fue todo lo que se vivió alrededor.
La atmósfera de ese día fue digna de quedar en los libros de historia. Todo un país se hizo sentir.
La gente reunida en La Milarca, en Guadalajara, quienes abarrotaron la Macroplaza en Monterrey, la gente en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México; y, por supuesto, quienes tuvieron la oportunidad de estar dentro del Estadio Azteca. En todos lados se alentó, se cantó y se apoyó a la Selección.
México comenzó el partido cometiendo varios errores, pero supo levantarse. El equipo luchó e hizo todo lo posible por llevarse el encuentro, aunque lamentablemente el resultado no terminó siendo el esperado.
Sin embargo, hubo algo que trascendió el marcador.
Los ingleses se quedaron impactados no solamente por el funcionamiento del equipo mexicano, sino también por la afición y por el ambiente que se vivió durante aquella tarde.
Quizá por eso, cuando jugadores como Gordon y Bellingham recuerdan ese partido, no hablan únicamente de futbol. Recuerdan lo que se siente jugar cuando un estadio y prácticamente todo un país están detrás de once jugadores.
Para ellos fue un partido inolvidable.
Para nosotros, uno de esos días que recordaremos por el resto de nuestras vidas.

