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Las comunidades ubicadas alrededor de la presa Endhó, en el estado de Hidalgo, continúan enfrentando una crisis ambiental y de salud derivada de la contaminación del embalse y la proliferación del mosquito Culex.
Habitantes de municipios como Tepetitlán aseguran que, al caer la tarde, salir de casa se vuelve prácticamente imposible debido a la gran cantidad de insectos, cuya presencia atribuyen al crecimiento del lirio acuático en las aguas residuales que alimentan la presa.
La rutina cambia al caer la tarde
Vecinos de comunidades como San Mateo la Curva, San Pedro Nextlalpan y La Ermita relatan que, a partir de las cinco de la tarde, prefieren permanecer dentro de sus viviendas para evitar las picaduras.
Para reducir la presencia de mosquitos, muchas familias han implementado medidas como:
- Colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
- Encender fogatas o humaredas con leña y pencas de maguey.
- Utilizar repelentes e insecticidas de manera constante.
- Sellar rendijas y aberturas por donde puedan ingresar los insectos.
Los habitantes señalan que, pese a estas acciones, los mosquitos continúan entrando a las viviendas y afectan también a los animales de granja.
El lirio acuático favorece la reproducción del mosquito
Los pobladores consideran que la presencia masiva de lirio acuático ha favorecido la reproducción del mosquito Culex durante años.
La planta invasora se desarrolla sobre la superficie del agua y, según los habitantes, crea condiciones propicias para la reproducción del insecto, agravando una problemática que lleva más de tres décadas.
Acciones oficiales, pero habitantes piden soluciones permanentes
Como parte del Programa de Restauración Ecológica de la Presa Endhó, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) inició un plan para recuperar el embalse.
Entre las acciones implementadas se encuentran:
- Retiro y trituración del lirio acuático.
- Aprovechamiento de la biomasa como composta.
- Fumigación de larvas y mosquitos adultos en comunidades cercanas.
Sin embargo, los habitantes consideran que estas medidas aún no han logrado disminuir significativamente la presencia de insectos.
También señalan que las fumigaciones no son diarias y que el lirio continúa expandiéndose en distintas zonas de la presa.
Preocupan la contaminación y los problemas de salud
Además de la plaga de mosquitos, las comunidades denuncian los efectos de la contaminación del embalse.
El persistente olor a aguas residuales, especialmente durante las horas de mayor calor, genera molestias entre la población, que reporta dolores de cabeza y otros malestares.
Los habitantes afirman que la presa ha representado durante años un foco de contaminación que afecta tanto la calidad de vida como las actividades agrícolas y ganaderas de la región.
Una problemática que lleva décadas
De acuerdo con pobladores de la zona, la primera gran crisis provocada por el lirio acuático y los mosquitos ocurrió en la década de 1990.
Aunque reconocen que actualmente existe un programa de restauración ambiental, consideran que será necesario mantener acciones permanentes para controlar tanto el crecimiento de la planta invasora como la reproducción del mosquito.
Entre las propuestas planteadas por los habitantes destacan:
- Intensificar la extracción y trituración del lirio acuático.
- Realizar fumigaciones de forma continua y simultánea en todas las comunidades afectadas.
- Incrementar la maquinaria destinada a las labores de limpieza.
- Implementar estrategias permanentes para evitar que el problema vuelva a crecer.
Una crisis que sigue afectando a miles de personas
Mientras continúan los trabajos de restauración, miles de habitantes de las comunidades ribereñas mantienen medidas de protección en su vida diaria para convivir con una problemática que, aseguran, aún está lejos de resolverse.
La presencia constante de mosquitos, la contaminación del agua y las afectaciones a la salud y a las actividades productivas mantienen a la presa Endhó como uno de los principales retos ambientales y sanitarios de la región.
