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Un equipo de especialistas de la Universidad Deakin en Australia comprobó mediante un estudio científico publicado en Preprints.org que la creencia popular de que algunos platillos saben mejor al día siguiente no es del todo un mito, aunque el fenómeno es sumamente específico. De acuerdo con el reporte de ScienceAlert, los expertos encabezados por Russell Keast evaluaron a participantes en pruebas a ciegas para comparar comida recién hecha con porciones almacenadas durante veinticuatro horas en refrigeración y recalentadas, descubriendo que la percepción del sabor cambia de forma distinta según el tipo de preparación.
¿Qué platillos participaron en la prueba científica?
El proyecto comenzó cuando los investigadores seleccionaron veinticinco opciones culinarias y consultaron a un grupo inicial de treinta personas para elegir las cuatro más asociadas con la mejora nocturna en el frío. Las opciones finalistas seleccionadas para el experimento formal fueron lasaña de res, pollo con mantequilla, dhal y crumble de manzana. Posteriormente, sesenta y cinco adultos recibieron muestras codificadas de estos alimentos sin saber cuál correspondía a la versión fresca y cuál a la del día anterior, permitiendo registrar las diferencias en discriminación y preferencia de sabor sin sesgos psicológicos previos.
¿Por qué el pollo con mantequilla destacó sobre los demás?
Los resultados de las pruebas demostraron que los consumidores notaron cambios físicos distinguibles en el dhal, el crumble de manzana y el pollo con mantequilla tras pasar una noche en refrigeración, mientras que la lasaña de res ocultó mejor su identidad sin variaciones estadísticamente notables. Sin embargo, al medir el grado de agrado real, solo el pollo con mantequilla obtuvo una preferencia clara que alcanzó casi el sesenta y cuatro por ciento de las elecciones favorables, mientras que el resto de los alimentos no mostró una ventaja definitiva frente a sus contrapartes recién cocinadas.
Los autores del análisis sugieren que las preparaciones ricas en salsas y grasas complejas, como las recetas especiadas de tipo curry, permiten que los compuestos de aroma y sabor se redistribuyan de manera distinta en comparación con estructuras más rígidas afectadas por el almidón. Aunque el trabajo aporta claridad sobre la química culinaria y el almacenamiento de alimentos, los especialistas recalcan que la investigación aún no ha sido revisada por pares y que las expectativas personales influyen profundamente en la experiencia diaria de comer sobras en casa.
Fuente: ScienceAlert
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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