Especialistas vinculados a Harvard University recomiendan la práctica regular de ejercicio de fuerza y resistencia como una de las estrategias más efectivas para prevenir la fragilidad ósea, una condición asociada con el envejecimiento y el aumento del riesgo de caídas y fracturas.
De acuerdo con los expertos, la fragilidad ósea no solo está relacionada con la densidad mineral de los huesos, sino también con la pérdida de masa muscular, equilibrio y coordinación, factores que incrementan la vulnerabilidad física en personas adultas mayores. Por ello, el enfoque preventivo debe ser integral.
Entre los ejercicios recomendados se encuentran el entrenamiento de fuerza con pesas, el uso de bandas elásticas, ejercicios con el propio peso corporal y actividades que involucren impacto moderado, como caminar a paso rápido o subir escaleras. Estas prácticas estimulan la formación ósea y ayudan a conservar la fuerza muscular.
Asimismo, los especialistas destacan la importancia de incorporar ejercicios de equilibrio y estabilidad, como el tai chi o rutinas funcionales, para reducir el riesgo de caídas. La constancia, junto con una adecuada alimentación rica en calcio y vitamina D, es clave para obtener beneficios a largo plazo.
Las recomendaciones subrayan que el ejercicio debe adaptarse a la edad, condición física y estado de salud de cada persona, y que iniciar hábitos activos desde etapas tempranas contribuye a una mejor calidad de vida en la vejez.
