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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su respaldo a frenar las exportaciones de diésel ante el fuerte incremento de los precios del combustible en su país. La posibilidad ha generado atención en México debido a que Estados Unidos continúa siendo su principal proveedor externo de este energético.
Sin embargo, hasta el momento no existe una prohibición general de 90 días confirmada por la administración estadounidense.
El 23 de septiembre se reportó que el gobierno de Trump preparaba un plan para detener durante 90 días las exportaciones de diésel. Ese mismo día, la Casa Blanca negó que estuviera preparando una prohibición general de ese tipo.
Trump sí manifestó públicamente su interés en mantener una mayor cantidad del combustible dentro de Estados Unidos en momentos en que los precios del diésel han alcanzado niveles récord.
¿Por qué Trump quiere reducir las exportaciones de diésel?
El planteamiento aparece en medio de una fuerte presión sobre el mercado energético estadounidense.
Los conflictos en Irán y Ucrania han afectado los flujos internacionales de combustibles y contribuido a reducir los inventarios disponibles en diferentes regiones.
Reuters reportó que la escasez mundial de diésel podría prolongarse hasta 2027, mientras los inventarios estadounidenses llegaron a sus niveles más bajos para un mes de septiembre desde 1982.
El incremento en los precios también tiene implicaciones económicas importantes porque el diésel es utilizado ampliamente por camiones, agricultura, construcción, trenes y otras actividades relacionadas con el transporte de mercancías.
El precio del diésel se convierte en un tema político
El costo del combustible también ha adquirido relevancia política antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre de 2026.
Diversos candidatos y legisladores republicanos han pedido medidas para aumentar la disponibilidad doméstica del energético, mientras los altos costos del combustible se han convertido en uno de los asuntos económicos presentes en la campaña electoral.
Trump expresó su respaldo a mantener más diésel dentro del mercado estadounidense, pero dentro de su propia administración existen diferencias sobre la conveniencia de restringir las exportaciones.
La Casa Blanca niega una prohibición general de 90 días
La posibilidad de una suspensión de exportaciones generó inmediatamente movimientos en los mercados.
Después de que se reportara la preparación de una prohibición por 90 días, los futuros estadounidenses de diésel ultrabajo en azufre llegaron a caer alrededor de 4%.
Sin embargo, un funcionario de la Casa Blanca negó posteriormente que la administración estuviera preparando una prohibición general temporal.
El secretario de Energía, Chris Wright, explicó además que cualquier mecanismo destinado a incrementar la disponibilidad de diésel dentro del país sería voluntario, según Reuters.
Por ello, la posibilidad de restringir las exportaciones continúa siendo objeto de discusión y no una política implementada.
¿Por qué una restricción afectaría a México?
México mantiene una dependencia importante del diésel producido en Estados Unidos.
Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que México fue en 2025 el principal destino internacional del combustible destilado estadounidense, categoría compuesta principalmente por diésel.
Durante ese año, Estados Unidos envió a México alrededor de 220 mil barriles diarios, equivalentes a 17% de todas sus exportaciones de destilados.
Los datos disponibles para 2026 muestran que esos flujos han continuado.
Estados Unidos envió 288 mil barriles diarios a México en junio
En junio de 2026, las exportaciones estadounidenses de combustibles destilados hacia México alcanzaron un promedio de aproximadamente 288 mil barriles diarios, según los últimos datos mensuales disponibles de la EIA.
La cifra representa un incremento frente a los 268 mil barriles diarios registrados en mayo y los 260 mil de junio de 2025.
Esto muestra la importancia que conserva el mercado estadounidense para el suministro mexicano.
La Secretaría de Energía también mantiene información oficial sobre el comercio exterior mexicano de hidrocarburos durante 2026.
México tendría que buscar diésel en otros mercados
Una eventual reducción considerable de los envíos estadounidenses no significa necesariamente que México se quedaría sin diésel.
Parte de la demanda se cubre mediante producción nacional, mientras las importaciones permiten completar el suministro.
El problema sería encontrar alternativas internacionales en un momento en el que el mercado mundial también enfrenta una oferta limitada y precios elevados.
Alejandro Montufar Helú, director general de PetroIntelligence, señaló que una restricción estadounidense podría obligar a México a recurrir a mercados alternativos donde los precios de referencia son actualmente mayores.
Por ello, el efecto potencial no estaría limitado al origen del combustible: también podría reflejarse en los costos de importación.
¿Podría subir el precio del diésel en México?
Una restricción estadounidense podría ejercer presión sobre los costos de suministro, pero no permite afirmar automáticamente cuánto aumentaría el precio final en las estaciones mexicanas.
El precio al consumidor depende de diferentes factores, entre ellos las referencias internacionales, logística, impuestos, márgenes comerciales y las medidas adoptadas por el gobierno mexicano.
En julio de 2026, la Secretaría de Energía informó que mantenía un acuerdo voluntario con estaciones de servicio para conservar el precio nacional del diésel por debajo de 27 pesos por litro.
Por ello, el efecto final de una eventual restricción estadounidense dependería tanto de su alcance como de las medidas que adopten las autoridades y empresas mexicanas para sustituir el suministro.
Dentro de Estados Unidos tampoco existe consenso
Una prohibición también podría producir efectos no deseados dentro del propio mercado estadounidense.
Chris Wright ha advertido que limitar artificialmente los flujos comerciales podría provocar un exceso de diésel en determinadas regiones, especialmente alrededor de la Costa del Golfo.
Si las refinerías no pudieran colocar esa producción en mercados internacionales, podrían reducir sus niveles de procesamiento, lo que terminaría disminuyendo también la producción de otros combustibles.
El argumento de quienes rechazan la prohibición es que restringir las exportaciones no necesariamente genera más oferta disponible en todas las regiones de Estados Unidos.
México sigue atento a una decisión que todavía no está tomada
La discusión ocurre en un momento especialmente delicado para el mercado mundial de combustibles.
Estados Unidos es un importante exportador de diésel y México es su principal destino individual para este tipo de productos. Por ello, cualquier restricción significativa podría modificar los flujos comerciales entre ambos países.
Pero, por ahora, Trump ha planteado reducir los envíos mientras su propia administración niega que exista una prohibición general de 90 días lista para implementarse.
Para México, el riesgo principal estaría en tener que sustituir parte del combustible estadounidense con importaciones provenientes de otros mercados potencialmente más costosos, justo cuando el suministro mundial de diésel atraviesa un periodo de fuerte presión.

