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Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Un estudio publicado el 15 de octubre en la revista Nature Astronomy y reportado por el medio Live Science revela que las supernovas no habrían actuado como el motor principal para limpiar la niebla cósmica en el universo primitivo, contradiciendo las teorías astronómicas actuales sobre la llamada Época de Reionización. La investigación fue encabezada por Cody Carr, astrónomo de la Universidad de Michigan.
El enigma de la opacidad cósmica
Aproximadamente 400,000 años después del Big Bang, el universo se enfrió lo suficiente para formar átomos de hidrógeno. Estos elementos crearon una densa niebla neutral que impedía el paso de la luz ultravioleta. Posteriormente, la aparición de las primeras estrellas y galaxias ionizó este hidrógeno, transformándolo en protones y descargas eléctricas que permitieron el viaje de la luz. Este evento crucial es conocido como la Época de Reionización.
Durante años, la comunidad científica creyó que las supernovas —explosiones violentas de estrellas con masas entre ocho y 50 veces mayores que la del Sol— generaban vientos galácticos capaces de dispersar los fotones de radiación ultravioleta ionizante que aclararon el cosmos. Sin embargo, el nuevo análisis demuestra que las supernovas habrían provocado el efecto contrario, atrapando la radiación en lugar de liberarla.
Nuevos hallazgos con el telescopio Hubble
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron el telescopio espacial Hubble y observaron seis galaxias compactas formadoras de estrellas ubicadas a una distancia aproximada de 3.5 mil millones de años luz. Estas agrupaciones estelares funcionan como un análogo del universo antiguo debido a sus altas tasas de natalidad estelar, superando varias veces el ritmo de la Vía Láctea.
El análisis de los espectros de luz de estas galaxias demostró un proceso de dos fases. En los primeros tres millones de años, los vientos estelares de las estrellas masivas recién nacidas abrieron camino a través del gas y el polvo neutrales, permitiendo que la radiación escapara al espacio intergaláctico. En la segunda fase, las supernovas posteriores y sus vientos galácticos cargaron el medio de material denso, bloqueando la salida de fotones.
- Las supernovas frenarían la dispersión de la luz ultravioleta inicial.
- La luz intensa de estrellas recién nacidas sería la fuente principal de reionización.
- Los resultados difieren de la mayoría de las simulaciones cosmológicas previas.
Estos descubrimientos abren la puerta a futuras investigaciones enfocadas en obtener muestras galácticas más amplias y observaciones con mayor resolución para comprender los albores del universo.
Fuente: Live Science
Esta nota fue elaborada por la redacción de 6W News a partir de la fuente citada, con la colaboración de profesionales del medio y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, conforme a nuestro Manual Editorial.
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